NBA | CELTICS 107 - BUCKS 110 (2-3)

Giannis tiene ángel de la guarda

Batalla épica en Boston. Un tapón de un enorme Holiday sobre Smart y 40 puntos de Giannis permiten a los Bucks ganar un partido que perdían de 14 a 10 minutos del final.

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Un tapón de Jrue, un robo de Jrue y un partidazo, otro más, de Giannis. Así se resume, injustamente, 48 minutos de batalla extraordinaria, titánica, épica, enormérrima. Y así se define el carácter de un equipo campeón, uno que perdía de 13 puntos (95-82) a algo más de 9 minutos para el final, pero que consiguió levantarse como tantas otras veces, apretar al máximo en un esfuerzo inigualable, imponerse en un quinto partido que el que se lleva sale vencedor en el 82% de los casos (como nos recuerda en estos días con tanta frecuencia la NBA durante los encuentros, maniatar a un rival crecido ante su público e imponerse contra la lógica y los Celtics para poner un 3-2 que les acerca a las finales de Conferencia y, claro, también al título. Porque sí, esta es la serie por excelencia de los playoffs de la NBA, la que representa el espíritu de la competición norteamericana. La que tiene más físico, más defensa, más talento, más nivel. En la que se enfrentan los dos mejores equipos de Liga. Uno, el que ha ganado hoy, sin Khris Middleton y el recuerdo de la victoria del pasado. Otro, el que ha perdido, con toda su artillería y muchas derrotas en lo que abarca la derrota del proyecto.

Ni una cosa tiene por qué dar por ganadores a los Bucks ni la otra perdedores a los Celtics. La realidad ahora es que el equipo de Mike Budenholzer está objetivamente más cerca de pasar de ronda. Pero también están obligados a hacerlo en el sexto encuentro: el séptimo, ya se sabe, tendrá lugar en una de las mecas del baloncesto, el Boston Garden. Y todo porque los Bucks no quisieron competir en el último partido de regular season para evitar a los Nets, sacrificando así una ventaja de campo que tradicionalmente en la Conferencia Este pasa de importante a clave y que ahora está, es obvio, en manos de los Celtics. Una decisión controvertida que les obliga a sentenciar ya una eliminatoria en la que ningún equipo ha ganado dos partidos seguidos, la respuesta de los Celtics a cada victoria de los Bucks ha sido inmediata y la capacidad de reacción de ambos equipos dentro de cada partido, sencillamente estratosférica.

A los Bucks solo se les podrá reprochar ese pequeño detalle si acaban perdiendo. Mientras tanto, toca esperar y disfrutar de una serie para los anales, increíblemente igualada, con momentos para el recuerdo y, en su quinto partido, Giannis Antetoklunmpo sangrando por la ceja como representación de la encarnizada batalla. El griego disputó 40 minutos y la totalidad del último cuarto para 40 puntos (16 de 27 en tiros de campo, 2 de 5 en triples y 6 de 10 en tiros libres), 11 rebotes y 3 asistencias, dejando sus 7 pérdidas en algo anecdótico, defendiendo como un titán y permitiendo muchos espacios para sus compañeros. Pero no estuvo solo: Jrue Holiday fue su ángl de la guarda, su gran escudero; un hombre fiel al que sabes que le vas a poder pedir cualquier cosa, que cualquier cosa va a hacer. Un base que sabe que su equipo le necesita y que no puede repetir actuaciones bochornosas como la del cuarto partido (5 de 22 en tiros), sabe ajustar en 48 horas e irse a 24 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias... con un tapón sobre Marcus Smart a 8 segundos para el final que permitió, a la postre, la victoria de los Bucks.

Antes de eso, nadie pudo predecir lo que estaba por venir, ese último cuarto para el que no quedan adjetivos. Todo lo que ocurrió antes de esos 12 minutos que fueron un regalo para los aficionados fueron una previa fantástica, como un guion que nos llevara constantemente al irremediable final. Los Bucks frenaron el ímpetu inicial de los Celtics ante su púbico, pero sufrieron las consecuencias del sobreesfuerzo inicial y se quedaron secos en un segundo cuarto en el que los verdes dominaron y consiguieron su primera ventaja importante: 54-42 a algo más de 2 minutos de un descanso en el se fueron 7 arriba tras no anotar en todo ese rato (54-47). Los Bucks salieron con brío del descanso, consiguieron ponerse a 1 solo punto (60-59), pero la respuesta fue, de nuevo, propia de un orgullo tan inabarcable como el de los Celtics: las cinco siguientes canastas llevaron la firma de cuatro jugadores distintos, Ime Udoka volvió a rodear a Antetokounmpo de cuerpos voluminosos cada vez que recibía el balón y la ventaja de 9 antes de los 12 últimos minutos (86-77), que fue de 14 poco después, era de 13 a 9 del final y de 6 a tan solo 2 minutos de la conclusión, era importante en un partido típico de playoffs.

De nada sirvió. Los Bucks, un martillo pilón, consiguieron igualar gracias a un triple de Holiday (siempre Holiday). Dos tiros libres de Jayson Tatum (34 puntos, 12 en el último cuarto, gran partido el suyo) daban ventaja a los Celtics (107-105). Y, con 14 segundos para el final, la falta cayó sobre Giannis, que hizo gala de su inseguridad habitual en la personal para meter el primero, fallar el segundo... y que Bobby Portis (14+15, 7 rebotes ofensivos) se hiciera fuerte ante la defensa local para dar ventaja a su equipo por primera vez en toda la segunda mitad. El saque de banda fue para Smart, que se hizo hueco ante la defensa de Pat Connaughton, pero recibió un tapón de Holiday en la ayuda, que a la vez impactaba el balón en el cuerpo de Smart para asegurar la posesión en saque de banda para Milwaukee. Connaughton (13 puntos) fue el encargado de obligar a los Celtics a buscar el triple en una noche en la que habían anotado 10 de 31 desde el exterior, con muchos intentos de Tatum (2 de 11, su gran borrón en el partido) y una actuación inexistente del desaparecido Grant Williams (0 puntos y un -11 en 30 minutos). Jaylen Brown (26+8+6, buena actuación) estaba por allí. El Garden, en silencio, aguardaba conteniendo la respiración. Y la pelota fue de nuevo para Smart, que de nuevo fue detenido por Holiday, esta vez en forma de robo a mitad de pista. El base de los Celtics (que se fue a 15 tanyos), criticado por su gestión de los finales apretados en ocasiones, se echó las manos a la cabeza tras un final muy cuestionable que entorpece, si cae eliminado, una temporada fantástica. Y el base de los Bucks fue providencial para una victoria que puede valer una eliminatoria. Y un anillo, claro.