NBA

John Wall: un problema de más de 90 millones de dólares

Los Rockets buscan salida a un John Wall que cobrará una salvajada en las dos próximas temporadas. En principio, el buyout está descartado.

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John Wall, durante un partido de la NBA con Houston Rockets.
Michael Reaves Getty Images

En tierra de nadie. Es el lugar en el que se encuentra John Wall, un jugador que pasó de ser uno de los bases más talentosos de la NBA, a acabar desmadejado por las lesiones, denostado por la opinión pública y exiliado a los Rockets, un equipo que ahora busca el traspaso de la otrora estrella de la competición. Su alto salario, a pesar del buen nivel mostrado tras años en el dique seco, han provocado que se busque nuevo destino para un Wall al que nadie quiere pagar los más de los 90 millones que tiene que cobrar en las dos próximas temporadas. De hecho, es un salario superior en este periodo de tiempo al que van a cobrar Kevin Durant, Russell Westbrook o James Harden. Y, en toda la Liga, solo le supera Stephen Curry.

La historia de John Wall es la misma que la del resto, pero con dos capítulos de retraso. Estrella de los Wildcats de Kentucky, fue elegido en la primera posición del draft de la NBA por los Wizards en 2010. Parecía que era con el equipo de la capital estadounidense con el que ascendería a un Olimpo que, lesiones mediante, se le ha quedado un poco lejos. MVP del Rookie Challenge, Wall no pudo ser Rookie del Año, pero forjó su leyenda den los años siguientes, en los que sumó hasta cinco All Stars y se convirtió en uno de los mejores bases de la competición. Uno llamado a heredar dicho monopolio tras las retiradas de playmakers históricos (Nash, Kidd...) y los años que iban cumpliendo otros como Chris Paul o Rajon Rondo.

Wall lideró a los Wizards a cinco temporadas consecutivas por encima de las 40 victorias, con un tope de 49, y pisó hasta en tres ocasiones las semifinales de la Conferencia Este. Sin embargo, ese fue el tope del proyecto y la derrota por 4-3 ante los Celtics en 2017 lo más cerca que estuvieron de pasar a una ronda que no pisan desde 1979, cuando se denominaban Bullets y pisaron las Finales solo un año después de conquistar el único anillo de la historia de la franquicia. Una gloria perdida en un mercado mediano que apostó por un jugador que lo tenía todo para triunfar, pero que se chocó con lo peor del deporte: las lesiones.

El 30 de enero de 2018, unos meses después de firmar una extensión de 170 millones en cuatro temporadas, Wall se perdió dos meses por una lesión en su rodilla izquierda. Acabó la temporada, pero el 29 de diciembre de ese mismo año, ya en la siguiente, se lesionó el talón izquierdo y se quedó fuera de juego todo el curso. En la recuperación, se rompió el tendón de Aquiles. Y todo ello, después de firmar la extensión que hoy es un problema que los Rockets se quieren quitar de encima. Wall se fue a20,6 puntos y 6,9 asistencias el curso pasado, en su retorno, buenos números que no empañan el hecho de que, en estos momentos, es complicado que encuentre sitio en un equipo aspirante con semejante dinero por cobrar y sin buyout (en Houston, de momento, no se contempla) mediante. John Wall, el héroe caído en desgracia, no encuentra su sitio.