NBA | TIMBERWOLVES 136 - PELICANS 140

Zion Williamson decide en el duelo de los Hernangómez

La estrella de los Pelicans anotó 37 puntos (con 9 rebotes y 8 asistencias) y resolvió el enfrentamiento entre Willy (12+12) y Juancho (14). Ricky, 11 tantos.

Zion Williamson anotó 37 puntos (con 9 rebotes y 8 asistencias) y resolvió el enfrentamiento entre Willy (12+12) y Juancho (14). Ricky, 11 tantos.
Harrison Barden AFP

En un duelo casi intrascendente, los Pelicans se impusieron en Minnesota con poco brillo y muchos puntos. Y decimos casi porque el equipo de Stan Van Gundy todavía tiene opciones matemáticas de playoffs. Lo tienen, eso sí, muy complicado: están a tres victorias del décimo puesto que en estos momentos ocupan los Spurs, el último que da acceso al play-in. Y solo tienen ocho partidos por delante, un margen demasiado pequeño para una distancia muy grande. Tres de esos enfrentamientos son, además, con los Warriors, rivales directos en esa lucha. Dos de ellos serán justos los siguientes, que decidirán, seguramente, una temporada que para los Pelicans ha sido prácticamente para olvidar. Sin rumbo ni dirección, la llegada de Van Gundy no ha surtido el efecto deseado y la falta de compenetración de la plantilla sigue siendo una obviedad supina a pesar de la mejora de Zion Williamson, convertido ya en una estrella por méritos propios. Y la franquicia ya mira al futuro más cercano y piensa cuáles son los movimientos que tienen que hacer para mejorar la situación y optar a los playoffs, algo para lo que tienen talento pero no estructura, ni organización.

En lo referente al partido ante los Wolves, Zion volvió a ser el mejor: la estrella finalizó con 37 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias, una actuación increíblemente concreta para un choque decidido en la prórroga. Sus últimos 7 tantos llegaron en una prórroga que se decantó del lado visitante casi por obligación, algo que les da una vida extra y les permite seguir en la pelea, una en la que ya no están, por ejemplo, los desastrosos Kings. Zion tuvo una serie de tiro espectacular: 14 de 17, con 9 de 15 en tiros libres y 7 pérdidas que no empañaron su +14 en pista. Y fue el mejor de un equipo que tuvo un poco de todo y mucho de Lonzo Ball, que se fue a 33 puntos, 11 rebotes y 8 asistencias. Hasta seis jugadores del equipo de Nueva Orleans consiguieron dobles dígitos, pero Brandon Ingram, diluido en esta recta final de curso, sigue sin dar con la tecla y se quedó en 14 tantos, muy opacado por Zion (la acción conjunta de ambos ha sido siempre muy intermitente) y con una muy mala serie de tiro: 4 de 17, con 2 de 7 en triples.

Los Timberwolves, por su parte, están en otro momento de la temporada. Es uno relativamente dulce, sin nada que perder ni que ganar, y con una mejoría notoria respecto a la parte inicial (e intermedia) del curso, que les dejó sin ninguna posibilidad de playoffs un año más. Karl-Anthony Towns anotó 28 puntos y atrapó 14 rebotes, mientras que D'Angelo Russell se fue a 17, con 11 asistencias. Los Wolves llegaban de cinco victorias consecutivas y a lo único que optan es a quedar en el puesto 13, pero los mimbres que están plantando con Chris Finch (el entrenador que sustituyó al despedido Ryan Saunders) pueden servir de cara al futuro más inmediato, cuando los problemas derivados del coronavirus se reduzcan, las lesiones no acechen (la de Towns este año ha sido clave) y la ilusión se recupere de una manera definitiva. La franquicia de Minneapolis ha disputado los playoffs una sola vez desde que en 2004 disputara las finales de la Conferencia Oeste, el techo máximo. Una época en la que la estrella era Kevin Garnett. Tiempos lejanos...

El partido tuvo un nuevo valor añadido para el espectador español: en él se enfrentaron los Hernangómez, uno en cada equipo. Y tuvieron una gran actuación: Willy salió de titular y aportó un doble-doble de 12 puntos y 12 rebotes, mientras Juancho, de suplente, convirtió 14 tantos, aunque con una titubeante serie de tiro (5 de 13). También jugó Ricky Rubio, que se fue a 11 puntos, 3 rebotes, 7 asistencias  y 6 robos, aportanto en ambos lados de la pista. En definitiva, un poco de todo en un partido sin demasiada importancia que deja a los Wolves como estaban y alarga la temporada de los Pelicans, que siguen vivos en una lucha que seguramente pierdan y consiguen una posibilidad que seguramente se reduzca a la nada. Los dos próximos partidos con los Warriors, claves para ellos. Y con Stephen Curry como está... en fin. Veremos.