NBA | CELTICS 143 - SPURS 140

Jayson Tatum se viste de Larry Bird en una remontada de leyenda

60 puntos del alero, colosal, en una reacción increíble de los Celtics, que remontaron 32 puntos a los Spurs y ganaron en la prórroga. El Garden, de los abucheos al éxtasis con los verdes.

Jayson Tatum se viste de Larry Bird en una remontada de leyenda
Maddie Malhotra AFP

Los abucheos en el Garden eran atronadores. El público que puede acceder al pabellón de los Celtics se desgañitaba increpando a un equipo sin alma, sin ideas, sin cohesión. Los Spurs, los ultra profesionales aunque limitados Spurs de Gregg Popovich, habían sacado el rastrillo y estaban humillando a un equipo que cuida con mimo su orgullosa tradición: 16-39 en el primer cuarto, ventajas de 32 puntos en el segundo (33-65) y de 31 en el tercero (53-84 a 22 minutos del final). Otro desastre en un año extraño y decepcionante de los Celtics de Brad Stevens, que reconoció que hasta su hija se fue del pabellón en el descanso…

Pero el caso es que los Celtics ganaron. Sí: ganaron. 143-140 después de resolver en la prórroga una remontada colosal, heroica, epopéyica. Bestial. La segunda mayor en dos décadas (los Kings remontaron 35 puntos en diciembre de 2009) y una transformación increíble que tuvo un obvio protagonista. Jayson Tatum jugó un partido maravilloso, fascinante, alucinante. Metió 60 puntos (21 en el último cuarto, 10 en la prórroga), cogió 8 rebotes, dio 5 asistencias, no perdió ni un balón y anotó tiros de todas las formas y colores. Falló, tras consumar la remontada casi solo, el que habría evitado la prórroga, pero lo arregló en el tiempo extra. No podía ser de otra manera. Días después de poner en 53 su tope personal de puntos, el alero lo pulverizó y se convirtió en el segundo jugador en la historia de los Celtics con 60 puntos en un partido. El otro es Larry Bird. Leyenda sagrada. De la franquicia de Massachussets y de la NBA.

Fue un 42-26 en el tercer cuarto y un 38-25 en el último, antes del tiempo del tiempo extra. Una tonelada de puntos ante unos Spurs boquiabiertos, incapaces de poner nada delante de un Tatum que sumó 14 de los 16 puntos de su equipo en el primer cuarto y se armó hasta los dientes tras el descanso para convertir lo que parecía una paliza indigna en un triunfo colosal. Le ayudaron poco los demás, pero destacó el trabajo de Tristan Thompson y el crecimiento de Aaron Nesmith (16 puntos, 6 rebotes), que sentó en los minutos importantes a Fournier (Kemba Walker era baja).

Los Celtics empezaron a creer mientras DeMar DeRozan (al final 30 puntos y 14 asistencia) metía con cuentagotas los puntos de los que vivían los Spurs mientras su ventaja se iba al traste de forma increíble. Ahora están en 31-31, en el 50% y casi asegurados en esa zona play in de la que, en su caso en el Este, huyen los Celtics: 34-30, a un partido y medio del cuarto puesto y con medio de ventaja sobre el séptimo que ocupan los Heat. Economía de mínimos en una temporada con más sombras que luces pero noches deslumbrantes como esta, la más increíble de todas: la noche de Jayson Tatum. 60 puntos y una remontada de leyenda. Un jugador genial.