El Gran Canaria no va a ninguna parte
A base de triples, 15/31, el Nymburk también saca tajada y elimina a un equipo en plena caída libre. Brussino, Pelos o Wong, del todo insuficientes.


Esta temporada se está convirtiendo, si no lo es ya desde hace tiempo, en un verdadero suplicio para un triste Gran Canaria. Ocurre que el equipo de Jaka Lakovic acaba de caer eliminado de la BCL cuando hasta la semana pasada lo tenía todo a su favor. Si la hace unos días perdió ante el Canarias y además se dejó atrás el basketaverage, hoy le sucedió lo mismo contra el Nymburk.
Es lo mismo pero mucho más grave. Resulta que, jugando en casa, ni siquiera pudo hacer buena la victoria de la primera vuelta en terreno checo. Tras una segunda parte para el olvido, de la que nada bueno puede sacar elequipo insular más allá del orgullo de un par de jugadores, se llevó un sonoro revolcón con esta eliminación continental que ensucia todavía más una temporada para el olvido. A todo esto, Metu ni siquiera ha debutado y Labeyrie ya está rumbo a Francia. Efecto dominó de cosas que no salen bien.
Equipo y jugadores. El caso es que el Granca al completo, misterios competitivos, parecía sentirse mejor en la BCL, en la que debutaba este curso, que en la ACB, allí donde este año la temporada primero se hizo bola y ahora amenaza con ser totalmente indigesta. Los jugadores de Jaka Lakovic, desde luego más sueltos, comenzaron el duelo taladrando sin piedad el aro checo, allí donde cayeron rápidamente los triples iniciales de Pelos, Albicy y Brussino para disparar a los locales en el marcador hasta el 15-7. Aquella fogosidad inicial de los hombres de amarillo fue descendiendo paulatinamente aunque otro picotazo lejano de Samar en el epílogo del primer acto le permitió cerrar los 10 minutos iniciales dominando el marcador con cierta comodidad: 20-14.
Shumate y Hruban se combinaron al alba del segundo acto para recortar una distancia que tampoco es que fuera grande, mas el Granca no le permitía al Nymburk pasar de ahí. Brussino conectó dos veces prácticamente seguidas desde la periferia aunque el Nymburk tampoco se rendía. Uno por otro, sin grandes alardes, mantenían un ritmo constante que Lakovic se vio obligado a cortar mediante un tiempo muerto que pretendía espabilar a su tropa, que llegó a verse, como mucho, 41-33, la máxima diferencia hasta entonces tras aquel pretérito 15-7.
Ni que estuviera sesteando en la primera parte, el Nymburk empezó la segunda a toda pastilla. De hecho, lo hizo con un triple de Bohacik y otros dos de Hruban para estrangular el marcador hasta el 46-45, preludio de lo que vendría después, todo bueno para él, todo malo para el Granca. Acto seguido Filipovic puso a los suyos por primera por delante en unos momentos de vaivenes baloncestísticos y emocionales, pues lo mismo Shumate se hacía notar desde el extrarradio que lo hacía Robertson para tener al Granca apenas un par de puntos por delante, 59-57. El duelo había entrado en un estado de locura, lo que desde luego no le convenía al equipo insular, que de pronto empezaba a tambalearse. Hasta que, sin remisión, cayó rendido.
Resulta que el miedo a quedar eliminado no solo era real sino palpable. Una sensación de agonía que crecía a medida que los segundos se descontaban. Un dramátio reloj dearena. El Nymburk no tenía nada que perder, así que la desgracia se pintaba ella solita de amarillo. Hruban apiló cinco puntos del tirón y además Shumate atinó desde el 6,75, con lo que los visitantes ya estaban 67-72 y, lo que era mejor para ellos, convirtiendo al Granca en su propio pelele. De hecho, en pleno último minuto y por más esfuerzos que hicieran Pelos, Wong o Brussino, un triple de Filipovic sonó a música fúnebre con aquel 82-90 que, a falta de 41 segundos para el final, obligó a Lakovic a pedir un desesperado tiempo muerto.
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Los castañazos posteriores, uno de Brussino y otro de Wong, no fueron a ninguna parte, como tampoco su equipo esta temporada, hoy desgajado por el Nymburk, antes por tantos otros. Esta noche se despidió de la BCL, una competición que parecía hecha a su medida, desde luego amarga decepción la de no estar en cuartos pese a jugarla por primera vez. Otra derrota más, tantas que, tristemente, el Granca ya parece acostumbrado. Se había quedado fuera de la Copa, ahora no existe Europa y, al ritmo vertiginoso con el que está cayendo en ACB, la posibilidad de quedarse sin algo mucho más importante va tomando cuerpo.
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