NBA | NUGGETS 114 - PELICANS 112

Campazzo maquina y Jokic apuntilla, así son estos Nuggets

7-1 desde que se lesionó Murray. No ha afectado tanto gracias a la confianza en Facu Campazzo, que ante los Pelicans dio un gran paso adelante.

0

Magnífico espectáculo el brindado por Facu Campazzo en Denver ante New Orleans Pelicans. No fue comparsa, fue protagonista. El armador cordobés logró su primer doble-doble en la NBA, con 19 puntos y 10 asistencias, pero no sólo vivió de esos números: metió tres triples en momentos calientes y realizó una defensa para casi sellar la victoria. Los locales ganaron por los pelos, 114-112, en un resultado que para ellos se antoja importante para amarrar el cuarto puesto y ser, así, cabeza de serie de la misma forma que perder lo es para los visitantes, los Pels, que se alejan de la zona de honor cuando parecía que habían despertado. No fue Campazzo, sin embargo, el que dio el partido por finiquitado: fue un tapón de Nikola Jokic (32) a Zion Williamson (21) el que puso a los Nuggets en una ventaja que ni dos tiros libres fallados por P.J. Dozier a falta de medio segundo pudieron empañar. Los de Luisiana se quedaron cortos en la remontada del último cuarto y se marcharon del Ball Arena apesadumbrados e incluso cabreados por esa jugada del tapón, que estuvo al límite de la legalidad. 

Denver está 7-1 desde la pérdida de Jamal Murray y todavía sin Monte Morris, lo cual habla muy bien de la química creada. Para Jokic esto es un espaldarazo de cara a ser MVP, ya que demuestra que también puede ser decisivo en defensa. Para Porter, que anotó 28, esto supone seguir con una buena racha. Para Campazzo, el brillo y la constatación de que puede ser de mayor utilidad en un entorno difícil de la que algunos en el entorno propio de la plantilla creían. 

El despliegue de los Pelicans era, pese a todo, el indicado. Adams, como titular; Hernangómez, con buenos minutos de suplente; Ball y Bledsoe, en un buen punto y respondiendo. Pero quizá no es una piedra en su camino, quizá es que los Nuggets son demasiado buenos para luchar contra ellos. Porque el trabajo de los de Stan van Gundy fue bueno. Se quedaron un poco atrás al principio y eso les impidió dominar, pero jugaron sus cartas como vienen haciendo las últimas semanas y estuvieron a un soplo de empatar o ganar. 

En lo que respecta a Facu Campazzo, su mejor partido en la NBA. Había dado más asistencias (13) en otro, pero no había alcanzado esta barrera de los 19 tantos y en compaña con los pases de canasta para formar un doble-doble. Y el momento es importante. Máxima responsabilidad. Y ejerciéndola de una forma que recuerda a la que estaban acostumbrados en Madrid antes de que se marchara. 

A los Pelicans les machacó un parcial de 11-2 en contra al filo en el primer cuarto, con dos acciones rápidas de Harrison y un alley-oop con falta de Rivers para Millsap. Esas doce puntos de ventaja fueron la losa que tuvieron que levantar y eso, ante un equipo que quiere ganar la NBA, se hace más y más pesado con el paso de los minutos. Al borde del descanso se pusieron a cuatro, pero no remataron y tuvieron que esperar hasta el último periodo para verse de nuevo con opciones. 

Los visitantes hicieron la goma de nuevo en el último cuarto, pero fue a falta de tres minutos cuando se vieron diez abajo y tiraron con todo. Robo rápido, triple a tablero, etc. Todas las armas. Y se pusieron a la par que los locales. Campazzo incluso buscó el tapón a Ingram en una de las últimas jugada. Fue su compañero Jokic el que privó a los Pelicans se empatar, 114-114, al girarse rápido y meterle un capón al balón que negociaba Williamson. Con eso les dio para sacar el partido.