NBA | GRIZZLIES 132 - CELTICS 126

Enésimo desastre de los Celtics

Sin Jayson Tatum, los Celtics no pudieron en la prórroga con unos Grizzlies que siguen vivos en la lucha por los playoffs. Boston, cinco derrotas en los últimos siete partidos.

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Los Celtics no levantan cabeza. Sin Jayson Tatum, que descansó por problemas físicos, los verdes naufragaron ante unos Grizzlies que son, a día de hoy, infinitamente mejor que ellos. Por actitud, sincronía, trabajo en equipo y capacidad de resiliencia, la franquicia de Tennessee está tirando de una plantilla joven espectacularmente dirigida por Taylor Jenkins para colarse en unos playoffs carísimos en la siempre ultracompetitiva Conferencia Oeste, más ahora que nunca con la pandemia. Sin ninguna estrella y con muchas promesas. Ja Morant al frente, los Grizzlies van décimos con un récord de 20-20, están en puestos de play-in, a media victoria de los Warriors de Stephen Curry y a solo 1,5 partidos del octavo puesto que defienden, con uñas y dientes, los Mavericks de Luka Doncic. Memphis no tiene nada parecido a los mencionados bases, pero hacen lo que tienen que hacer y se atrincheran para defender su feudo como buenamente pueden mientras resisten las embestidas de su Conferencia y ven como hay rivales (Pelicans, Kings...) que van quedando eliminados de la lucha.

La peor parte para Boston es que ya pierde todo tipo de partidos. Ante los Grizzlies parecía tenerlo imposible e iba perdiendo 101-92 a menos de nueve minutos del final. La remontada paulatina parecía llegar a su fin con un 2+1 de Ja Morant con menos de un minuto para la conclusión, pero el base erró en el tiro libre y dio una vida a los visitantes. Una canasta de Marcus Smart acercaba a los Celtics, y ujn alley oop del propio Smart para Daniel Theis empataba el partido con siete segundos para el final. Morant fallaba el triple para evitar la prórroga, pero los Grizzlies ganaron en la misma a pesar de que sus rivales se encontraban con una dinámica ascendente y habían conseguido algo parecido a un buen juego (siempre con matices) durante los frenéticos últimos instantes del tiempo reglamentario, en los que remontaron con poca cabeza y mucho corazón, algo (lo segundo) inherente a una franquicia que lo saca a relucir, puntualmente, hasta en los momentos más oscuros.

En la prórroga, claro, no hubo manera. Los Celtics fallaron cinco de los ocho lanzamientos que intentaron, incluidos sus dos intentos de triples, y Memphis prevaleció más por convicción que por ser mejor que su rival, que lo fue en la mayor parte del partido. Dillon Brooks anotó esta vez solo un 1 de 6 en tiros de campo, pero estuvo bien dentro de la zona y acabó con 24 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias. Eso sí, fue, Morant, errático en determinados momentos del final del choque, el mejor del  partido; hizo números espectaculares, con 29 puntos, 5 rebotes y 9 asistencias, y a pesar de fallar cuatro de sus cinco intentos de triples, tuvo una más que respetable serie de tiro, con 12 de 25. Kyle Anderson (de la escuela Popovich y haciendo un poco de todo, 14+5+7), y Desmond Bane (13) también destacaron, pero el otro gran jugador de los Grizzlies fue Valanciunas: 16 puntos (7 de 10 en tiros) y 19 rebotes. Casi nada.

Los números de Valanciunas son otro síntoma de uno de los muchos problemas que tienen los Celtics, que quieren moverse en el mercado pero no terminan de decidirse. La ausencia de juego interior es obvia, con ningún jugador superando los 10 rebotes y perdiendo claramente la batalla en los tableros (54-43). Además, la falta de un distribuidor es clara; sin Tatum, Jeff Teague tiró del carro como pudo (26 tantos con 10 de 12 en tiros, su mejor partido del curso) y Jaylen Brown tuvo que asumir el papel de Tatum, uno que la estrella ejerce a la perfección, con mucho tiempo de bote y obligando a Kemba, hoy también ausente, a desarrollar un tipo de juego (mucho catch and shoot y menos espacio de los que gozaba en los Hornets) con el que no se siente cómodo. Brown anotó 27 puntos, a los que añadió 9 rebotes y 5 asistencias, pero tiró con un 3 de 11 en triples. Y Marcus Smart, envuelto en rumores de traspaso (¿por Aaron Gordon?) hizo 16+5+5, estuvo correcto en la toma de decisiones para empatar el choque y no fue el problema, pero tampoco la solución. En definitiva, muchas taras, pocas soluciones, 21-22 y octavos de la Conferencia Este. Desde luego, es para preocuparse. Sigue la crisis de los Celtics.