NBA | MAVERICKS 118 - BLAZERS 121

Luka Doncic tropieza al final pese a hacer otro partidazo con Dallas

Los Mavericks perdieron merced a un triple de Lillard y una canasta de Jones. La tuvo para empatar Luka Doncic, autor de 44 puntos, pero no entró.

Cuando la suerte no te sonríe, no lo hace y punto. Algo así pensará Luka Doncic al verse ese balón no entrar en la canasta cuando todo lo tiene de su lado y sólo le queda un paso para redondear la faena. Pudieron empatar los Mavericks, que casi arreglan el desaguisado en el último cuarto, pero lo jugaron todo a una carta y no era un comodín. El esloveno, tras meter 44 puntos, falló un triple en el que estaba liberado a cuatro segundos del final y tras haber visto a Damian Lillard, su rival por ser titular en el All-Star, acertar con el suyo para obligarle a meterlo.

Se habla y con razón de los fallos de Doncic en los tiros pese a los buenos números que hace, pero es que en la noche ante los Blazers no existió esa excusa porque también actuó positivamente en esa faceta. No quiso entrar y, como él mismo dijo al final, se quedó "decepcionado" de la misma forma que sus compañeros. Rick Carlisle, su entrenador, lo resumió así: "Si tuviera ese tiro nueve veces más, lo metería nueve veces seguidas"

La demostración de recursos de Luka Doncic, que se convierte en el único jugador de la historia de Dallas en acumular 90 puntos en dos partidos consecutivos, fue amplia, pero también es cierto que la reacción llegó tarde después de salir de los vestuarios tras el descanso con una caraja importante y encajando 45 tantos en el tercer cuarto. Se les puso cuesta arriba el encuentro y la partida de milagros de su genio esloveno no es infinita. Y enfrente estaban unos Trail Blazers mucho más mermados y que supieron exprimirse para seguir con su racha victoriosa, una frase que los Mavericks no pueden decir de la misma manera. 

En los primeros instantes quizá no, pero tampoco tardaron mucho los de Oregón en ponerse el mono de trabajo y picar piedra. El agujero abierto en el centro de la zona era problemático para los Mavs y Terry Stotts supo hacer que sus jugadores lo aprovecharan. Sólo algún triple de Trent o Simons era al aderezo del plato principal, que se estaba cocinando en la parte interior con Damian Lillard y Carmelo Anthony a lo Masterchef.

El destrozo que estaba haciendo Melo a Kleber era importante. De la decena clara se pasó a una diferencia mucho menor en el segundo periodo, con Doncic haciendo daño por la misma parte que se la estaban haciendo a él. La salida de Trey Burke revolucionó un poco todo y en ese caos se movieron bien los locales, que igualaron la contienda. Con Doncic de nuevo en cancha llegó el primer estallido gordo: tres triples seguidos ante Covington, uno de los aleros que mejor defiende en la NBA. Que Dallas se fuera ganando al descanso no era más que un empecinamiento del base europeo, que se estaba echando ya todo a las espaldas. 

Lillard empezó a romper líneas y Jones impuso su físico con dos tapones y un rebote-mate que hacían venirse arriba a cualquiera. Los Blazers le habían dado la vuelta completamente al partido en pocos minutos. La tostada de los Mavericks era importante. Los quince puntos de distancia que perdieron en esa tercera manga no se recuperaron. Doncic estaba empezando a verse solo y Anthony, Trent y Covington sí aparecían para el equipo de negro. Complicaciones. Con diez abajo esta vez le tocaba remar al cuadro texano y así lo hizo. Duró mucho. Sólo en los dos minutos finales pudieron darles caza. Doncic y Lillard ya estaban enzarzados en su duelo particular, pero fue un servicio a Finney-Smith el que, para el triple de éste, propició el empate tras tanto tiempo. Lillard se la devolvió con un clásico triple tras paso atrás y Jones cortó la zona para meter una acción decisiva en la siguiente jugada. Tres de distancia y balón en la banda, tiempo para empatar, Doncic se desmarcó sin que la defensa se diera cuenta, tiro sin oposición desde la parte izquierda de la pista a cuatro segundos del final y fallo para lamentar un intento de remontada que sólo de quedó en eso.