NBA | LAKERS 103 - 101 CLIPPERS

El retorno del Rey: game winner de LeBron para acabar con Kawhi

LeBron tardó en despertar, pero resolvió con el tiro ganador. Anthony Davis se fue a 34 puntos y Paul George falló para la victoria. Caruso, clave.

La NBA ha vuelto y con ella, LeBron James. El Lakers-Clippers era el plato fuerte de la primera jornada y no ha defraudado. Partido trabado, demasiado en algunos momentos, resuelto al final por la estrella angelina, que tardó en despertar pero resolvió en el clutch time, sentenciando al que será su gran rival, a priori, para alcanzar las Finales. Mucho tendrá que sufrir el hermano ya no tan malo de Los Ángeles para ganar cuatro de siete partidos a una sombra tan alargada como la que van a tener, si todo va bien, enfrente en una hipotética final del Oeste. Del dominio inicial de los Lakers se pasó a una igualdad total en el último periodo que resolvió un hombre que busca su lugar definitivo en la historia con el que sería su cuarto anillo, algo que le podría catapultar, quién sabe, a la cima del Olimpo del baloncesto.

Desde luego, no es el mejor partido para sacar conclusiones, pero está claro que el dominio que los Clippers mostraron en los dos primeros enfrentamientos con los Lakers (sobre todo en el inaugural) ha sido sustituido por dos victorias consecutivas de sus rivales. Una, con un LeBron imperial, justo antes del parón, en el que fue el penúltimo duelo que disputaron ambos equipos antes de que el positivo de Rudy Gobert parara la temporada y el fervor de los aficionados, que vieron como todo se cortaba de raíz a poco menos de un mes de que empezaran las eliminatorias por el título. Y otro ahora, en una primera jornada de reanudación que ha tenido dos partidos trepidantes. Un Pelicans-Jazz resuelto en los últimos instantes y un derbi angelino que generaba más interés por sus protagonistas y que ha hecho gala de otro final de infarto.

Los Lakers, sin un Bradley que renunció a ir a Orlando y un Rondo que tardará en incorporarse, llegaban con ganas. Como también los Clippers, que las dejan traslucir menos y que todo el mundo se pregunta si de verdad será en playoffs cuando mostrarán su verdadera cara. De momento, no han demostrado mucho, pero tampoco han tenido a su equipo al completo en prácticamente ningún momento de la temporada. Tampoco hoy, cuando llegaban sin Montrezl Harrell ni Lou Williams, en cuarentena como castigo a su escapada con strippers cuando se suponía que había salido de la burbuja por motivos bien distintos. Eso sí, pronto se hizo notar que esto no era un amistoso y que la intención de ganar era bien distinta. Los Lakers pronto se adelantaron y llegaron a tener ventajas superiores a los 10 puntos durante la primera mitad. En el periodo inicial, dos faltas rápidas de Kawhi en tan solo cinco minutos le sentaban y los Clippers no carburaban: 0 de 7 en triples en 12 minutos en los que se lanzaron hasta 26 tiros libres, una tónica que se repitió durante todo un duelo trabado y largo, con muchos parones y muchos tiros desde la personal.

Hasta 17 tiró Anthony Davis, que anotó 16 y se fue a los 34 puntos, siendo el máximo anotador del encuentro. Fue el encargado de hacer reaccionar a los Lakers cuando peor estaban las cosas, tras el descanso, al que habían llegado con los Clippers más pegados de lo que demostraba su juego (54-52). Un triple de Paul George nada más empezar la segunda mitad daba la primera ventaja de todo el partido a los suyos, que se iban 11 arriba, máxima del encuentro, en un inicio de cuarto en el que los de púrpura y oro sumaron 0 de 9 en tiros de campo y 5 pérdidas. Por entonces, el partido había contado con 40 faltas y 33 canastas, sin dejar fluir en ningún momento el juego y siendo los árbitros protagonistas de manera continuada (por hacer sonar demasiado el silbato, que no por tener errores). Y con Noah y Howard pululando por la pista como si la cosa no fuera con ellos. De forma combinada, sumaron 2 puntos y 9 faltas con cierto bochorno. Tendrán mejores días, seguro.

Los Lakers se recuperaron con un acertado tiempo muerto de Frank Vogel y a base de triples, con LeBron negado de cara al aro (6 de 19 en tiros al final) pero excelente en defensa y ejerciendo de distribuidor, con 5 asistencias solo en el primer periodo y 7 al final del partido, aunque creando espacios para sus compañeros a base de penetraciones. Esto lo aprovechó Davis, pero también un Dion Waiters que acabó con 11 puntos y convirtiéndose en el microondas que el equipo espera que sea. Los Lakers superaron el bache y entraron 77-76 a la recta final de un partido que no se decidió hasta la última jugada. Entraron por delante en los últimos dos minutos, pero sin sentenciar, por culpa en parte de Paul George, que cuajó una formidable actuación (30+5+3+3). Un triple suyo ponía a los Clippers a un solo punto (99-98) a 1:26 para el final, y otro empataba el choque a 101 con 28,7 segundos por jugarse. Entre medias, una bandeja de LeBron daba aire a los Lakers, y sería el propio alero el que atraparía su propio rebote ofensivo (con cinco rivales alrededor) para dar a los Lakers la ventaja definitiva, 103-101. Quedaban 12,8 segundos para el final que no supieron aprovechar los Clippers, que ejecutaron mal la jugada que acabó con un desesperado intento de triple de Paul George que no entró. El jugador pidió la falta, pero los árbitros decidieron que ya habían hecho sonar demasiado el silbato.

LeBron acabó con 16 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias, peor estadísticamente que un Kawhi que se fue a 28 tantos pero que se quedó sin anotar los últimos tres minutos de encuentro. Pero la mejor noticia para El Rey es que las sensaciones son buenas y que Caruso, el hombre de las intangibles, es un guardaespaldas perfecto para la defensa de Frank Vogel, una de las mejores de la historia de la franquicia. El base se fue a 7 tantos, pero ayudó en todo momento en ambos lados de la pista y robó un balón al final, a la postre clave para los intereses de los Lakers, que están a una victoria de asegurarse matemáticamente la primera plaza del Oeste por primera vez en una década. Desde 2010, concretamente, año en el que acabaron ganando el anillo. Parece muy cercano y lejano a la vez, pero, tiempo después, el objetivo vuelve a ser el mismo. La NBA ha vuelto. Y LeBron, también.