NBA | NOTAS EN EL PARÓN

PISTONS: enésima catástrofe y fin al 'proyecto Drummond'

El mal estado físico de Griffin y la ausencia de cualquier tipo de esperanza ha enterrado definitivamente a Drummond, traspasado a los Cavaliers en febrero.

Andre Drummond, durante un partido de la NBA con los Detroit Pistons
STREETER LECKA AFP

BALANCE HASTA EL PARÓN:

20-46 (13º de la Conferencia Este)

LÍDERES ESTADÍSTICOS:

Derrick Rose: 18,1 puntos, 5,6 asistencias, 49% en tiros de campo.

Andre Drummond: 17'8 puntos, 15,8 rebotes y 47 dobles-dobles.

Luke Kennard: 15'8 puntos, 4,1 asistencias, 40% en triples.

LO MEJOR: Rose, Kennard y el adiós de Drummond

La segunda juventud de Derrick Rose, que ha cuajado una de las mejores temporadas de su carrera con 31 años y se ha convertido en uno de los pocos jugadores que los Pistons quieren mantener, ha sido de lo poco positivo. El base tuvo un momento extremadamente dulce a inicios de año, y se fue a una racha de 14 partidos consecutivos por encima de los 20 puntos del 4 de enero al 25 de febrero. Y disputando 50 partidos (15 de titular) en un buen estado físico, su sainete particular. En la misma dirección se fue Kennard, su único futurible con 28 años de edad, una sólida referencia exterior y un jugador seguro que destacó mucho hasta su lesión en la primera parte de la temporada. Eso sí, la mejor noticia para los Pistons es sin duda la salida de Drummond, ese pívot con números de otra era que nunca los ha sabido trasladar al juego del equipo y a cuyo proyecto, demasiado largo, han puesto fin liberando una buena cantidad de masa salarial (27 millones esta temporada y 28 la siguiente) y diciendo adiós por el camino al unidimensional y monopolizador Reggie Jackson, un base que solo sabe jugar de una manera y que ha puesto rumbo a los Clippers. La salida de ambos era un paso necesario para volver a empezar y en Michigan, aunque tarde, lo han dado.

LO PEOR: todo lo demás y el contrato de Griffin

Lesiones, anarquía, caos táctico, falta de respuestas... nada ha funcionado en un equipo que se descolgó rápidamente de los playoffs y no ha tenido ni orden ni sentido. Las salidas de Drummond y Jackson dan margen a una reconstrucción en la que el contrato de Blake Griffin (70 millones garantizados para esta temporada y la que viene y una opción de jugador por otros 39) será una losa muy difícil de quitarse. El ala-pívot, una versión fastasmagórica de lo que en su día fue, está muy lejos de su mejor nivel y en un estado físico que solo le ha permitido disputar 18 partidos una temporada que empezaba con 30 años.

NOTA EN EL PARÓN: SUSPENSO

No hay manera de aprobar a los Pistons, que el año pasado, con un récord de 41-41, se metieron en playoffs por segunda vez en una década con un Griffin excepcional; la otra, en el primer año de Van Gundy (42-40), representa además el primer récord positivo desde la 2007-08, cuando ganaron su último partido de playoffs en las finales del Este, las sextas que jugaban de forma consecutiva en la última versión de los Bad Boys, los del siglo XXI. Desde entonces, tres presencias (2009, 2016 y 2019) y un 12-0 de parcial. Incluso Dwayne Casey, cuyo rostro casi cincelado en ébano denota la más profunda desesperación, parece falto de respuestas. Se reinicia la reconstrucción en Detroit. Y hay mucho (muchísimo) trabajo por delante...