LIGA ENDESA | 18ª JORNADA

El Bilbao Basket se lleva el duelo de los equipos en racha

Inicio demoledor del Manresa, que le fue pasando factura, y nueva labor coral de los vizcaínos, que celebraron la sexta victoria seguida. El rebote de ataque y Lammers, decisivos.

El duelo de los modestos, de los equipos que roban protagonismo a los grandes transatlánticos, se lo llevó el que ejercía de local. Bilbao Basket y Manresa han ascendido estos dos últimos años y eso es como el monigote que te cuelgan por los Inocentes: 'Aquí hay un exLEB'. Pero han salido revoltosos estos dos equipos que hacen milagros con su presupuesto de andar por casa. En el pulso de los más enrachados de la Liga (cinco jornadas levantando los brazos), el RETAbet fue el que decidió seguir por ese camino del confeti. Y eso que tuvo una salida en falso. Pero el convencimiento del grupo, el mejor Rafa Martínez de estos últimos meses, el rebote ofensivo y el trabajo de los cincos, especialmente el incansable Lammers, le llevó a tener casi la permanencia en el bolsillo. Porque, claro, amasar siete victorias de ventaja sobre los dos últimos, los del infierno, es una garantía absoluta. ¿Cómo te va a comer todo eso alguien que en 18 partidos ha sumado sólo 4 triunfos?

Dos equipos que llegan cinco victorias seguidas están tan engrasados que su motor va casi por inercia a la meta de la canasta. Pero los protagonistas en Miribilla lo desmintieron. El Manresa entró mucho mejor en escena, con enorme agresividad, cortando líneas de pase, y el Bilbao Basket andaba gripado, La empanada borró a Sulej en cuatro minutos y medio, por tres faltas de esas suyas por ir sin freno. Rousselle desfiló después por la segunda personal, antideportiva, en medio campo cortando un contraataque tras robo en esa parcela central. Curiosamente ala postre ambos tuvieron una influencia decisiva en la resolución del choque. Salió Rigo a poner un poco más de intensidad, por la gripe que ha mermado a Rodríguez estos días. Mumbrú plantó una zona pero era ineficaz. Un 0-9 fue encarrilando el tanteo hasta un tope de 7-14. Los 'hombres de negro' estaban desordenados, incómodos, ofuscados, no llegaban en defensa ante el movimiento sencillo pero rápido del Baxi, vivían de la anotación de Rafa Martínez. Casi la mitad de sus ataques los echaba al contenedor por las pérdidas: 17-28 en el tramo final tras otro lote, de 0-8.

El Bilbao anotaba solo con acciones aisladas, carecía de regularidad. Había una diferencia abismal entre la salida de los bloqueos de uno y otro en defensa y ataque, por mayor tensión de piernas de los protagonistas. Kulboka no podía en campo propio con Báez, así que tuvo que activarse la carta de Cruz, que se salió a buscarse las habichuelas después de tres partidos seco, porque Sulej se había ganado reposo con tres faltas. Mumbrú siguió activando otras cartas, como Brown con Rafa Martínez, tándem pocas veces explorado este año. Poco se veía por la madera a Bouteille en esa primera parte; lo cual tiene mérito: tomarse la victoria por costumbre hasta cuando la estrella recibe un secante efectivo. Se empezó entonces a poner serio el equipo en ataque, encontrando mejor a Balvin y activando ajustado el pick and roll: el checo devolvió la ventaja a los locales con un mate al inicio del segundo acto (35-34). Un 12-0 llevó a variar las apuestas en la platea sobre el ganador.

El Manresa empezó muy fuerte, con enorme actividad, pero se le empezaban a advertir las ausencias, los procesos gripales, el largo viaje europeo... el cansancio, en definitiva. Se metió en una defensa mixta para cortar la serie de golpes que recibía pero el daño estaba hecho. Al RETAbet le dio por fin por cuidar mucho mejor la pelota, la trató como a una joya. Ya no había pérdidas. El equipo de Pedro Martínez, sin Toolson y a última hora con Nelson tachado por un esguince en el tobillo izquierdo, quería pero no podía. Nunca se vio el Bilbao Basket en peligro en el tramo decisivo de que le liquidaran más de un mes después. Supo nadar sin palabras de su estrella, Bouteille. El Baxi se centró tanto en anular al alero francés que dejó espacios para que sentenciaran los interiores y los doses. Ahí estaba Sulej dando esa energía que desborda, y Rafa Martínez para aportar consistencia. Pero sobre todo Lammers, cuyos tapones cambiaron por completo el discurso del encuentro. Los manresanos se pusieron a cinco con seis minutos por desarrollar, con ganas de reengancharse, pero fue la última noticia de un periódico más que bilbaíno durante tres cuartos. Estos muchachos se agarran a la quinta plaza con uñas y dientes y ni un ejército parece en condiciones de arrebatársela.