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MUNDIAL DE BALONCESTO 2019 | ESPAÑA

Las claves del éxito de España: nuevas figuras, mismo destino

La Selección Española ha contado con un esqueleto identitario que le ha hecho tocar la cima en Pekín como ya lo hizo en Japón hace 13 años.

- Las Ventanas FIBA. Ya lo decía en la previa de la final Juan Jiménez, el enviado especial de AS al Mundial: "Todo empezó en Benahavís". Aquella concentración marcó el inicio de un camino, el de este campeonato. En esa ocasión, todavía de la fase clasificatoria. Había muchas dudas por lo complejo del formato, no las tenían todas consigo en la Federación con que pudieran llegar a la fase final. Scariolo armó un bloque con lo que tenía: jugadores que no disputaban ni la NBA ni la Euroliga, a excepción de unos cuantos ('Chacho', Yusta, Oriola, Diop...) que se colaron en verano. España acabó con 10-2 el doble ciclo de grupos, sólo derrotada por Ucrania y Turquía, en un año que permitió consolidar una identidad y averiguar el gran fondo de armario que posee el país aunque algunos, muchos, dudaran.

- La pizarra de Scariolo. El técnico de Brescia acertó al irse a Toronto, acertó al apostar allí por Marc Gasol y acertó por seguir como seleccionador aunque la carga de viajes y trabajo haya sido difícil de llevar. En el campeonato se ha impuesto el toque de Sergio. El técnico ha jugado con variantes defensivas que descolocaron a rivales tan peligrosos como Marco Belinelli, Luis Scola o Patty Mills. Lleva ideas de la NBA y a la NBA, lleva ideas del pasado y adereza las suyas. Sergio Scariolo escala hacia el Olimpo de la opinión pública con esta demostración de fundamentos. 

- Los especialistas defensivos. Los campeonatos se ganan metiendo puntos, pero también evitándolos. En esta ocasión hemos visto a Llull romperse en defensa, hemos recordado lo ávido que es Rudy Fernández, hemos comprobado que Claver quiere y puede, hemos visto grandes versiones de Juancho Hernangómez, Pau Ribas o Ricky Rubio... La Selección puso el cerrojo y se quedó con la llave.

- La explosión de Ricky y Marc. Eran los dos líderes. Las comparaciones con Navarro y Pau son odiosas y ya se han encargado ellos de desterrarlas. A Ricky Rubio le apetecía mucho este campeonato: "Siento que tiene que ser mi Mundial". Y vaya si lo ha sido. Ser el MVP es decirlo todo. El paso adelante era algo necesario, pero no era el único que sabía que debía darlo. Marc Gasol cuerpea la alargada sombra de su hermano haciendo historia y de la buena: NBA y Mundial en apenas tres meses. Al pívot barcelonés se le pide algo más en cada campeonato y sus actuaciones ante Australia, salvadora, y ante Argentina, completa, dan a entender lo decisivo que es tener a un jugador de su calibre en cualquier plantilla que se precie.

- El papel de los secundarios. Rabaseda, Beirán y Colom, héroes de las Ventanas, han tenido poca participación en el Mundial, pero estaban representando a un grupo mucho mayor. En la cancha, jugadores como Pierre Oriola o Pau Ribas han demostrado la importancia de un papel no protagonista en un éxito colectivo, sangre y sudor para acabar en lágrimas (de alegría). A destacar también el papel de Sergio Llull, estrella que traspasa el esquema nacional y que ha sabido adaptarse con clase y actitud a una posición doble, base y escolta, y a un rol al que no está acostumbrado, el de suplente. Coraje, necesidad y mucha generosidad.

- El físico: de menos a más. Siempre se dice lo mismo: esto no es como empieza, sino como se acaba. Se sufrió en la fase de clasificación ante Irán, pero esto era algo mayor. El staff técnico de la Selección Española es de primerísimo nivel y la preparación física ha vuelto a salir a la palestra. El dominio en los partidos decisivos ante equipos como Serbia (altura) o Argentina (juventud) no hubiera sido posible sin la preparación en el Triángulo de Oro de Madrid y sin la recuperación conseguidas por los fisioterapeutas. Un trabajo de equipo, un trabajo de oro.