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Los Jazz de un gran Ricky Rubio (22+7+5) asaltan Boston

CELTICS 97 - JAZZ 105

Los Jazz de un gran Ricky Rubio (22+7+5) asaltan Boston

El español fue el mejor en los tres primeros cuartos. Ingles y Mitchell dieron la puntilla. Otra lesión de Gobert. Los Celtics, tres derrotas en una semana.

Los Jazz toman aire en un mes de diciembre de aúpa con una gran victoria (97-105) en Boston —la primera que logran allí desde marzo de 2008— ante unos Celtics irreconocibles. Pese a perder a Rudy Gobert en el segundo minuto de partido y a Derrick Favors en la primera parte, Utah dominó con una tremenda superioridad el rebote (31-55), tuvo un gran acierto exterior (13/25 en triples) y exhibió su mejor arma: la defensa. Con Ricky Rubio (22 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias y un +15, el mejor dato de la noche), fantástico en los tres primeros cuartos, a los mandos, Donovan Mitchell (17+5+9) y Joe Ingles (12+8+3) se encargaron de sentenciar en el último acto a un rival sin alma.

Rudy Gobert tuvo que abandonar el partido por un esguince en el ligamento de la rodilla izquierda.

"Lo vemos como una prueba. Nada más. Es una parte más de nuestro crecimiento y desarrollo como equipo. Va a haber momentos como estos", comentó tras la derrota de los verdes (la tercera en la última semana) Kyrie Irving (33 tantos, 4 rechaces y 6 asistencias, pero un -10 con él en cancha). El base mantuvo con vida a los suyos en el tercer parcial, pero fue incapaz de conducir una nueva remontada. Como el resto del equipo, acabó forzando en exceso y tratando de recurrir a las individualidades. Un plan que en un deporte de equipo como es el baloncesto, casi nunca suele fallar. Fue el más destacado junto a un Al Horford (21+6+7 y 2 robos) que se fue diluyendo, pero que completó unos primeros instante de partidos magistrales. El desplome de los Celtics (24-7 pasa a ser su balance) se inició en el momento que pisó el banquillo por primera vez. Sin acierto, tardaron 8 minutos en conseguir una canasta en juego en el segundo periodo, y sin segundas opciones (solo 2 rebotes ofensivos pese a la escasez de centímetros en el bando rival), resulta muy complicado. En una horas tendrán una buena oportunidad para resarcirse en Memphis ante unos Grizzlies en horas muy bajas. 

Las caras eran bien distintas en los Jazz, que rompen una racha de cuatro derrotas seguidas y vuelven a rozar el 50% de triunfos (14-15) para no perder comba en la lucha por los playoffs del Oeste. Y eso que la noche arrancó con una pesadilla. Batallando por un rebote, Derrick Favors cayó sobre  la rodilla izquierda de su compañero Gobert. El francés tuvo que retirarse al vestuario con un esguince en el ligamento colateral mediano de la articulación. No parece que vaya a estar mucho tiempo ausente. 

Pese al varapalo, al que se sumaría la baja de Favors por una herida en la ceja que requirió de seis puntos de sutura, los pupilos de Snyder resistieron el mini-acelerón de Boston para pasar a controlar el encuentro con la irrupción de un genial Ricky. El base estuvo en todos los sitios para completar una de sus mejores actuaciones con los Jazz. Bien en defensa ante Irving y peleando cada rebote, en ataque mostró su vena más agresiva. Atacó el aro con confianza convirtiendo penetraciones de gran mérito al mismo tiempo que castigaba con ese tirito de media distancia. Su único triple puso el +17 (50-67), la máxima renta visitante a lo largo de la noche. Se alió con Jerebko, muy motivado y acertado en su regreso a Boston, en el tercer cuarto para poner tierra de por medio. Cuando regresó para disputar el último y decisivo, perdió el toque (pasó de un 8/8 entre el segundo y tercero a un 0/4). Poco importó. Mitchell e Ingles se encargaron de que su equipo tuviera en todo momento la situación bajo control. Los Jazz llegan cargados de moral a Cleveland, donde esta noche tratarán de sacar petróleo de su back to back ante LeBron y compañía.

Lo mejor del partido de Ricky Rubio

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