Dario Saric: 'el nuevo Petrovic' que soñaba con ser Magic

PERFIL NBA

Dario Saric: 'el nuevo Petrovic' que soñaba con ser Magic

Dario Saric: 'el nuevo Petrovic' que soñaba con ser Magic

Bill Streicher

USA Today Sports

El de los Sixers promedia en el último mes números solo alcanzados por LeBron, Westbrook, Antetokounmpo... Nacido en Sibenik, como Petrovic, es candidato a novato del año.

Dario Saric alcanzó la veintena de puntos por novena vez esta temporada ante los Clippers. En los últimos 13 partidos, el croata promedia 19,6 puntos, 8,4 rebotes y 3,7 asistencias con un 48,6% de efectividad. Unas cifras que en este curso de la NBA sólo son comparables con las de Giannis Antetokounmpo, DeMarcus Cousins, LeBron James y Russell Westbrook. Casi nada.

A Saric le ha tocado crecer siempre con la etiqueta de ser "el nuevo Petrovic". Ambos nacieron en Sibenik, una pequeña ciudad de unos 41.000 habitantes, y su padre, Predrag, coincidió con Drazen. Sisi, como le llamaban, era la estrella del Sibenka cuando Petrovic llegó al primer equipo con 15 años. "No puedo ser objetivo, pero sé cómo jugaba Drazen cuando tenía 15 años, me atrevo a decir que mi hijo es como él. Quizá incluso tiene más talento, pero la ética de trabajo que tenía Drazen es incomparable", señalaba Sisi en una entrevista hace años, después de que Saric asombrara en el Viejo Continente en el Europeo cadete.

Gracias a "una desafortunada confusión", disfrutamos hoy de Saric. A Sisi lo dieron por muerto en 1991 durante la Guerra de los Balcanes, aunque afortunadamente apareció poco después de Sibenik descubriendo que todo había sido un error. Tres años después de aquel incidente nacería Dario, un niño que metió sus primeras canastas en la Escuela de Drazen Petrovic y soñaba con llegar a ser como Magic Johnson.

Los grandes de Europa se lo rifaban, pero el TAU fue el que estuvo más cerca. Dusko Ivanovic, por aquel entonces entrenador del Baskonia, era amigo del padre de Saric. El hecho de que jugadores como Scola o Splitter se hubieran formado allí, era un gran punto a favor del club baskonista. Incluso visitaron Vitoria para ver las instalaciones y el colegio en el que Saric estudiaría, pero no llegaron a un acuerdo: el Baskonia quería firmar un contrato por once años y la familia Saric consideraba que era demasiado tiempo y prefería ocho.

Pero el Baskonia no es el único equipo español que a punto estuvo de disfrutar de él. En 2012, el alero llegó a un acuerdo con el Bilbao por cinco temporadas. Iba a pasarse el primer curso cedido en la Cibona para que terminara el instituto, pero el KK Zagreb, su anterior conjunto, pedía una compensación económica y llevó el caso a la FIBA, que cifró su libertad en 550.000 euros. El Bilbao no estaba en condiciones de pagar esa suma y, tras unos meses sin poder jugar, la Cibona sí lo hizo. Jugó allí las siguientes temporadas hasta que en 2014 firmó un contrato millonario con el Anadolu Efes (tres años y unos 8 millones de dólares). No lo cumpliría.

Dos años después y, tras ser elegido en el puesto 12 del draft por los Magic en 2014, hizo las maletas para embarcarse en su sueño NBA, un sueño de niño. Había sido el mejor joven de Europa dos años seguidos y llegaba a los Sixers de Sergio Rodríguez, que habían obtenido los derechos del jugador.

Aunque de niño se fijaba en "Manu Ginóbili y Rudy Fernández porque demostraban que se puede ser una estrella en la NBA sin físico", su cuerpo y sus habilidades, a lo Bodiroga, le permiten jugar de casi todo. En la NBA lo está haciendo de ala-pívot. "Es el primero, desde aquella generación de Petrovic, Kukoc o Radja, que tiene ese nivel. Es el mejor jugador que hemos sacado desde que somos un país independiente", comentaba Neven Spahija en el libro "Sueños robados". Debutó con Croacia con 19 años y condujo a su selección a los Juegos de Río el pasado verano. A punto de cumplir los 23 años ahora es firme candidato a convertirse en el segundo europeo rookie del año tras Pau Gasol (2002). Con permiso de su compañero Joel Embiid.

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