PELICANS 124-CAVALIERS 122

Triple-doble de LeBron, 49 de Kyrie... y otra derrota de los Cavs

Sin Anthony Davis, los Pelicans también ganan a unos Cavaliers que llevan cinco derrota en siete partidos y que jugaron un primer tiempo nefasto.

Triple-doble de LeBron, 49 de Kyrie... y otra derrota de los Cavs
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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Estos son hechos del partido jugado por los Cavaliers en Nueva Orleans, hogar del próximo All Star Game:

-Anthony Davis no jugó en unos Pelicans que venían de perder de forma bochornosa (114-143) en esa misma pista contra los Nets, el peor equipo de la NBA.

-LeBron James firmó su cuarto triple-doble de la temporada (26 puntos, 10 rebotes, 12 asistencias)

-Kyrie Irving llegó a su tope anotador del curso: 49 puntos con un 8/14 en triples.

-Kevin Love alcanzó un dignísimo 22+16+6.

-Los Cavaliers anotaron 72 puntos en la segunda parte.

Hechos que de ninguna manera parecen encajar con el principal: los Cavaliers perdieron en Nueva Orleans (124-122). Su quinta derrota en siete partidos, el peor tramo con LeBron de vuelta para un equipo demasiado empeñado en los últimos días en que parezca que no pasa nada. Y en el gran esquema de las cosas seguramente sea así: los playoffs están lejos y en el Este nadie parece querer darles ni un ligero dolor de cabeza. Cuanto más pierden ellos, más pierden Raptors y Celtics. El enero de los Cavs es por ahora un inexplicable 5-6 por mucha dureza del calendario, problemas físicos e inserción de Kyle Korver que le quieran poner. Y aunque no pase nada. Sus problemas habituales de esta última avalancha de derrotas (poca circulación, muy poca concentración en el rebote defensivo) aparecieron en un primer tiempo absolutamente vergonzoso: 70-50, tronchados por unos Pelicans que metían el 60% de sus tiros al ritmo de Jrue Holiday (al final 33+6+10) y Terrence Jones (36+11+3 tapones). Como si la baja de Anthony Davis les garantizara el triunfo, los Cavaliers salieron a la pista sin ninguna tensión competitiva.

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Y lo peor para ellos fue que después lo intentaron. Su segunda parte fue furiosa, con LeBron alcanzando 44 minutos y Kyrie, 43. El primero percutiendo a base de insistencia en una noche poco brillante y el segundo liderando una carga tremenda con ese talento suyo tan único: 19 puntos en el tercer cuarto, 35 en la segunda parte. Los Cavaliers se pasaron dos cuartos a punto de remontar pero no remontaron. Llegaron al 119-116 a falta de 90 segundos, con Irving anotando por tierra, mar y aire y su rival boqueando. Al final, los Pelicans reunieron un puñadito de puntos (el goteo de tiros libres, la determinación de Jones, un par de triples esquinados de Cunningham...) y apretaron los dientes en defensa. Incapaces de sellar a Kyrie, frenaron los demás y agobiaron a un LeBron que perdió seis balones y que en las jugadas decisivas se llevó un tapón monstruoso de Jones y un robo de Galloway, definitivo ya en los últimos 30 segundos y con 120-116.

Los Pelicans se armaron de orgullo después de su desastre sísmico ante los Nets. Está tan barato el octavo puesto del Oeste que todavía lo tienen a tiro, a la espera de que vuelva Davis. Esa es su batalla en un año por ahora decepcionante. La de los Cavs es otra muy distinta, una que se librará en mayo y junio, ni siquiera en la segunda quince de abril. Para entonces serán un equipo totalmente distinto a este al que le cuesta ganar hasta cuando pone los cinco sentidos en ello, como en esta segunda parte de Nueva Orleans. Es algo de lo que no tenemos a priori ninguna duda, ¿no?

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