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Biyombo: de un pisito en Fuenlabrada a la final del Este

El club madrileño apostó por el pívot en España, le formó y le perdió poco después de su debut con el primer equipo. Ahora triunfa con Toronto en la NBA.

Biyombo: de un pisito en Fuenlabrada a la final del Este
DANI SANCHEZ

Hace poco más de cinco años, Bismack Biyombo, un muchacho tímido, sensible y culto (habla inglés, francés, español, swahili y lingala) con una capacidad atlética envidiable para el baloncesto pero técnicamente aún por pulir, compartía piso en Fuenlabrada con Álvaro Muñoz, otro canterano del orgulloso equipo del sur de Madrid que había apostado por él en España. El pasado domingo, este congoleño de 23 años y 2,06 salió por la puerta del Air Canada Center como uno de los principales artífices de la histórica clasificación, la primera, de los Toronto Raptors para la final de la Conferencia Este en la NBA.

AS le hizo a Biyombo una entrevista en marzo de 2011 que no vio la luz por su marcha a la NBA.

Biyombo, nacido en el seno de una modesta familia de Lubumbashi (República Democrática del Congo), quiso ser jugador de baloncesto desde los 11 años, aunque su padre no estaba muy por la labor y frenó el ímpetu del chico, que quería jugar cuanto antes en equipos profesionales. Pero solo pudo contenerle hasta los 16 años, cuando Bismack se marchó solo a Yemen para enrolarse en el Al Tilal Adel, en una liga poco competitiva pero donde podía ser observado por algunos ojeadores. Mario Palma, entrenador portugués y exseleccionador de Angola y Jordania, fue el descubridor del joven talento congoleño. Le vio poner un tapón y le dijo "tenemos que hablar". Palma conectó a Biyombo con España a través del agente Igor Crespo y en junio 2009 se marchó a Vitoria para entrenarse con Pepe Laso y el exjugador Richi González. Ferrán López, director deportivo del Fuenlabrada, fue a ver uno de esos entrenamientos e hizo una oferta por el jugador. 

Biyombo defiende a Norel en su debut en la ACB, en un Joventut-Fuenlabrada.

Así empezó la historia de Biyombo en Fuenlabrada. Trabajó con el conjunto júnior y con el de Liga EBA de Getafe, pero se le quedaban pequeños y pasó a compaginar trabajo con el Illescas, el club vinculado de la LEB Plata, donde coincidió, entre otros, con el pívot del Real Madrid y ex de la NBA Gustavo Ayón. En 2010 se quedó con el equipo toledano y en dos temporadas firmó números no demasiado llamativos: 7,5 puntos, 5,8 rebotes y 9,2 de valoración. Pero fue su físico y poder de intimidación (1,8 tapones) los que llevaron al Fuenla a darle la alternativa en el primer equipo. En la jornada 15, Salva Maldonado le hizo debutar en la ACB ante el Joventut y su impacto fue instantáneo: 5 puntos, 7 rebotes, 2 robos y 1 tapón en 13 minutos en la derrota de su equipo. Poco después, ante el Madrid, puso tres gorros más. Y así siguió hasta firmar 32 en 14 encuentros, a 2,3 por cita. Unas cifras que llamaron la atención de la NBA.

En abril, el joven Bismack, con enfado del Fuenlabrada que se jugaba un pase al playoff que al final logró, acudió al Nike Hope Summit de abril de 2011, en Portland, donde coincidió con jugadores que ahora hacen carrera: Evan Fournier, Dario Saric, Kevin Pangos, Lucas Nogueira, Raúl Neto, Davis Bertans... Y no defraudó: 12 puntos, 11 rebotes y 10 tapones que le colocaron en una posición alta del draft. Aquel verano salió elegido en el puesto 7 por Sacramento Kings, que traspasaron sus derechos a Charlotte. Ahí le costó arrancar porque no pudo siquiera entrenar hasta que los por aquel entonces Bobcats accedieron a pagar al Fuenlabrada su cláusula de salida (1,3 millones de dólares).

Jeffery Taylor y Bismack Biyombo tratan de parar a Noah.

Tras cuatro temporadas más bien discretas (en las que sí caló por su simpatía y solidaridad en la comunidad de Charlotte) ha encontrado el ritmo, la cofianza y la tranquilidad en Toronto, donde es querido por sus compañeros, que le llaman Biz, y que agradecen su escandálosa risa y ese caracter alegre y positivo que les contagia en la pista. El resto, pueden leerlo ustedes en las últimas crónicas de los Raptors. Ya le ven, capaz de capturar 26 rebotes en el tercer partido. Algo que sólo habían hecho Olajuwon y Dwight Howard en Playoffs desde 1984. No está nada mal.

Bismack Biyombo celebra una canasta delante de DeMar DeRozan.