Durant: Una lesión similar acabó con Ming pero no con Jordan

NBA

LA LESIÓN DE KEVIN DURANT

Durant: Una lesión similar acabó con Ming pero no con Jordan

Si todo va bien, Durant jugará más de 60 partidos de Regular Season. Se había perdido 16 en siete años. Una lesión así, la fractura de Jones, puso en jaque mate a Yao Ming.

Kevin Durant hizo saltar ayer las alarmas en la NBA cuando Oklahoma City Thunder anunció que el MVP, y máximo anotador de la actual década, estaría de baja “entre seis y ocho semanas” por una lesión en el pie. Comenzaron las cábalas, las cuentas y los pronósticos. En debate, la carga de minutos que Durant ha acumulado en una carrera de ya siete temporadas. Y en perspectiva, la retirada prematura de Yao Ming por una lesión similar.

De hecho los pies son una zona muy delicada para los jugadores de baloncesto, como para casi cualquier deportista pero con el añadido de la carga mayor de peso que suelen soportar. Han puesto fin de forma abrupta a carreras pero apenas han mermado muchas otras. Entre ellas, la de Michael Jordan. Kobe Bryant, que con 36 años ya sabe un par de cosas sobre lesiones (más en los últimos tiempos), aconseja a un Durant que le idolatra y con el que ejerce casi de mentor desde la llegada de este a la Liga: “Es una situación difícil y tiene que tomársela con calma, aprovechar este parón para estudiar el juego desde fuera mejorar desde un punto de vista mental”. Sam Presti, general manager de los Thunder, hace por ver el vaso medio lleno: “Es una suerte haber descubierto la lesión a tiempo y en este momento de la temporada”. Pero esta noticia supone un contratiempo brutal para un equipo que busca el ansiado asalto al anillo en un Oeste de competencia atroz y que está teniendo una pretemporada plagada de problemas físicos: Reggie Jackson, Serge Ibaka, Kendrick Perkins, Mitch McGary… y Kevin Durant, para el que la lesión es casi una cuestión de negra ironía después de una renuncia al Mundial de España en la que algunos detectaron pánico tras la fatídica lesión de Paul George. Él siempre lo negó: “Llevo el suficiente tiempo jugando al baloncesto como para saber que te puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Es parte del juego y si te obsesiones con las lesiones, juegas asustado”.

La fractura del bailarín

Esta lesión, una fractura en el quinto metatarsiano de, en su caso, el pie derecho, puede ser peliaguda. Se le llama la “fractura de Jones” por el cirujano ortopédico que la identificó por primera vez, en 1902. Como la sufrió por bailar, o eso pensó, también es conocida como “la fractura del bailarín”. Su gran riesgo, al menos en eso no ha caído Durant, es confundirla con problemas menores (esguinces, por ejemplo) hasta que es demasiado tarde. Un tratamiento precoz y rápido es fundamental ya que se trata de una fractura que dificulta el de por sí escaso flujo sanguíneo de esa zona del pie, lo que puede alargar mucho el tiempo de recuperación.

La carga de trabajo de Durant Kevin

Durant es el actual MVP tras una temporada de 32 puntos, 7,4 rebotes y 5,5 asistencias por partido en la que jugó más que nadie en la NBA: 3122 minutos, 38,5 de media en 81 de los 82 partidos de Regular Season. Después jugó 19 partidos de playoffs con 42,9 minutos de media (29,6 puntos, 8,9 rebotes y 3,9 asistencias). Es cinco veces All Star y cuatro veces Máximo Anotador de la NBA. Con 26 años, ha jugado ya 542 partidos y 20.717 minutos de Regular Season y 73 y 3.090 en playoffs. Ha sido el jugador que más minutos ha jugado en ya tres temporadas: 2009-10, 2011-12 y la pasada 2013-14, especialmente exigido por la lesión de Westbrook. En la 2012-13 fue segundo por detrás de Damian Lillard. Para eso hay que ser muy bueno… y tener una condición física extraordinaria.

Durant sólo se ha perdido 16 partidos desde que llegó a la NBA en 2007. Jugó completas dos temporadas (2009-10 y 2011-12, esta última de 66 partidos por el lockout) y en las dos últimas sólo ha dejado de jugar dos partidos. Uno en la 2012-13, el último de la Regular Season para descansar de cara a los playoffs, y uno la pasada, en enero y por molestias en un hombro tras un mate. En la 2008-09, la más aciaga, faltó a ocho partidos: uno por una torcedura de tobillo, siete en febrero por la misma razón pero en grado más severo. Como rookie se perdió dos, uno por fiebre y el otro por un ligero esguince en un dedo. En la 2010-11, finalmente, no estuvo en cuatro partidos por sendos y livianos problemas de tobillo (dos) y rodilla (otros dos).

Lo que se va a perder ahora

Así que esta situación es terra nova, terreno desconocido para Durant, que ha jugado más que nadie en Regular Season durante los últimos siete años. Si su baja se alarga hasta las ocho semanas, se perdería unos 20 partidos oficiales (el primero el 29 de octubre contra los Blazers). Once ante rivales de la Conferencia Oeste, cinco de esos once contra equipos que jugaron los últimos playoffs. En condiciones normales debería llegar a tiempo para disputar más de 60 partidos y no se perdería los duelos mediáticos que los Thunder jugarán en diciembre contra los Cavaliers de LeBron James (día 11) y los campeones, San Antonio Spurs (revancha de la última final del Oeste en Navidad). Un problema para los Thunder en una estrecha carrera por el primer puesto del Oeste con Spurs, Clippers y los que puedan llegar del asombroso pelotón de aspirantes del Oeste (Warriors, Rockets, Blazers, Grizzlies…).

La peor noticia para una franquicia que ha acumulada ya unas cuantas muy malas en los últimos dos años, justo desde que llegó a su primera final y parecía un candidato a perenne representante del Oeste en la lucha por el anillo. En los playoffs de 2013, la lesión de menisco de Westbrook en primera ronda ante los Rockets frenó radicalmente las aspiraciones del equipo, del mismo modo que las mermó lo suficiente el problema muscular que obligó a Ibaka a perderse los dos primeros partidos de la última final del Oeste, demasiada ventaja para los Spurs.

Ahora, sin Durant, Westbrook deberá dar un nuevo paso al frente y asumir definitivamente el liderazgo de un equipo en el que faltarán dos titulares fijos de las últimas temporadas (KD y el fugado Sefolosha, que cayó en desgracia en los últimos playoffs y se fue a Atlanta). Scott Brooks tendrá que armar un puzzle nuevo a partir de un acompañante para Westbrook más ofensivo (Reggie Jackson, ahora con problemas de muñeca) o más defensivo (Andre Robertson), y con más minutos y más exigencia para un tirador como Anthony Morrow y sobre todo para proyectos en crecimiento como Jeremy Lamb y Perry Jones. “Cuando pasan cosas así, sólo puedes rendirte y hacerte a un lado o avanzar hacia adelante. Y nosotros vamos a ir hacia adelante”, ha dicho ya un Brooks al que una temporada lejos de los altísimos objetivos de la franquicia puede poner en el punto de mira.

Precedente: de Yao Ming… a Michael Jordan

Las lesiones en el pie han lastrado en los últimos tiempos a jugadores como Brook Lopez (sólo 17 partidos jugados la temporada pasada) y tienen precedentes sonoros y de máximo peligro que obligan a Durant a extremar precauciones. Uno es Bill Walton, que jugó menos partidos de los que se perdió (680-488) en su carrera NBA (1974-1987) debido a las lesiones. Las peores, fracturas en el pie que le hicieron perderse completas las temporadas 1978-79, 1980-81 y 1981-82. También la 1987-88, tras la que intentó regresar a las pistas y sencillamente no pudo.

El otro es Yao Ming, un caso más cercano y procedente ya que el gigante chino sufrió exactamente la misma lesión que tiene ahora Kevin Durant. Acaba de cumplir 34 años pero jugó su último partido en la NBA el 10 de noviembre de 2010: hace casi cuatro y recién cumplidos los 30. Ming sólo se perdió dos partidos en sus tres primeras temporadas pero en la cuarta (cuando marchaba ya en 22,3 puntos y 10,2 rebotes por partido) sufrió la fractura de Jones, en su caso en el pie izquierdo. Desde entonces jugó cinco temporadas más con excelentes números pero sin dejar nunca del todo atrás las molestias en ese pie izquierdo: una fractura por estrés puso fin en febrero de 2008 a su temporada 2007-08, dos años y medio antes de que se precipitara su retirada a dos meses de entrar en la treintena y cuando muchos jugadores están en la cúspide de sus carreras.

Pero hay una diferencia clara, aviso a los más alarmistas, entre los casos de Yao Ming o el más reciente de Brook Lopez y el de Durant, que mide 2,05 pero no llega a los 110 kilos de peso por su ligera constitución. Lejos de los 2,13 y 125 kilos de Lopez, no digamos de los 2,29 y 141 kilos que pesaba el Ming jugador. Una carga brutal una vez que aparecen problemas físicos de este tipo. De hecho Durant puede compararse, de repente también en esto, con Michael Jordan, con el que comparte lugar entre los anotadores más fabulosos y elegantes de la historia del baloncesto. Jordan (que rondaba los 100 kilos con sus raspados 1,98) sufrió una fractura en un pie en el tercer partido de su segunda temporada en la NBA (1985-86) y se perdió 64 partidos. Volvió para los playoffs, en los que jugó tres partidos contra los Celtics con 43,7 puntos de media (63 en aquel segundo inolvidable). A partir de ahí, su carrera a partir de 1986 no estuvo mal del todo: seis anillos, cinco MVP de Regular Season y seis de finales, trece de sus catorce All Star (con tres MVP), diez títulos de Máximo Anotador y uno de Mejor Defensor, su segundo oro olímpico y hasta dos concursos de mates ganados...

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