Julio Basulto, nutricionista: “La obesidad no se elige, nos elige”
El especialista en nutrición y dietética charla con AS tras la publicación de su libro ‘Todos gordos (con perdón)’, donde expone las causas de la obesidad.


La obesidad es hoy uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial y un factor de riesgo clave para numerosas enfermedades crónicas. Lejos de ser una cuestión individual o de falta de voluntad, se trata de una condición compleja en la que influyen factores biológicos, sociales, económicos y ambientales. Su crecimiento sostenido en las últimas décadas, especialmente entre la población infantil y adolescente, obliga a replantear cómo la entendemos, cómo la abordamos y qué responsabilidades asumen las instituciones, la industria alimentaria y la sociedad en su conjunto.
“Existen demasiados intereses creados por parte de la industria alimentaria, que presiona a legisladores y gobernantes para que no se implementen las medidas que sabemos que son más eficaces para controlar esta pandemia”, explica para AS el nutricionista Julio Basulto, quien acaba de publicar el libro Todos gordos (con perdón) (Vergara).
El experto añade que, como sociedad, se está fallando al discriminar a las personas con obesidad, lo que dificultaría un abordaje correcto del exceso de peso. “Además, de forma inconsciente, hacemos dieta. Sabemos que la restricción calórica es un atajo a la obesidad y una garantía de efecto rebote, como explicó la doctora Clotilde Vázquez. No hay que hacer dieta, sino seguir un buen estilo de vida con una alimentación saludable. Somos víctimas de una industria alimentaria con un marketing depredador que genera una sociedad obesogénica, donde es más fácil comer mal que comer bien. A esto se suman las desigualdades económicas: falta de tiempo y falta de recursos. Hoy en día, comer sano es más caro que comer insano, caloría por caloría”.
El estigma del sobrepeso
Basulto considera que nuestra sociedad discrimina y culpabiliza a las personas con obesidad, cuando son víctimas de un entorno obesogénico. Es más, lejos de lo que se suele creer, la idea de que la obesidad se debe a una falta de fuerza de voluntad es, según la ciencia, completamente falsa: “Sabemos que las personas con obesidad cumplen los consejos dietético-nutricionales y, de hecho, muestran más fuerza de voluntad que las personas con normopeso. Está acreditado, por lo tanto, es falso. Y desde el punto de vista ético, es culpabilizador y absurdo. Culpar a alguien de su obesidad es tan absurdo como culpar a una persona de su calvicie, de su estatura o de una enfermedad como el hipotiroidismo”.
“La obesidad tiene consecuencias físicas, porque se alteran marcadores de salud, y consecuencias claras sobre la salud mental: estrés, baja autoestima, peor autoimagen y menor calidad de vida. Además, el estigma reduce las ganas de iniciar un abordaje médico, psicológico o nutricional adecuado. La culpabilización no ayuda: ocurre justo lo contrario. Las personas con obesidad tienen menos posibilidades de encontrar pareja o trabajo, más riesgo de discriminación laboral y sanitaria, e incluso más probabilidades de despido injusto. Todo ello por una cultura que asocia la delgadez con la salud, la belleza y el éxito personal y profesional”, añade.
Prevenir la obesidad
Basulto señala, asimismo, tres medidas urgentes para prevenir la obesidad: “Primero, reducir las desigualdades socioeconómicas. Segundo, prohibir el marketing de alimentos malsanos dirigido a la infancia. Y tercero, aplicar impuestos a los productos malsanos, una medida muy coste-efectiva. Dicho esto, no basta con tres medidas: si una piscina tiene cien agujeros, tapar solo tres no evita que se vacíe. Las estrategias eficaces son múltiples y están avaladas por las entidades de referencia”.
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Y recomienda actuar frente a la falta de información vez: “Hay un profundo desconocimiento nutricional en la población, en gran parte inducido por la industria alimentaria. A esto lo llamo agnogénesis nutricional: la generación deliberada del desconocimiento. Esa ignorancia nos hace vulnerables a soluciones rápidas y promesas sin esfuerzo. Además, existen numerosos charlatanes e influencers que amplifican este problema”.
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