Eduard Estivill, especialista en sueño: “Despertar a medianoche con ganas de comer puede responder a un trastorno de alimentación”
El doctor y divulgador ha desvelado la realidad científica que se esconde detrás de un gesto que se repite con frecuencia en muchas personas.


El día a día es, en sí mismo, una constante escape room en tanto que se encuentra la rutina plagada de señales que, si uno está pendiente, desencriptan la realidad que se esconde detrás de la cotidianidad. Bien sabe de ello Eduard Estivill, viva representación de la importancia que tiene la medicina para revelar muchos de estos enigmas. En un reciente vídeo, el doctor ha lanzado una pregunta, así como su respuesta, para ayudar a sus seguidores a entender por qué realizan frecuentemente una acción. “¿Por qué se levanta la gente a comer mientras están durmiendo o cuando se despiertan a medianoche?“, cuestiona. La respuesta alude a un peligro oculto que el lector debe conocer.
“Realmente esto es una patología que puede estar ligada a un trastorno de la alimentación. Hay que vigilar esta situación”, dice, a lo que añade, a modo de contexto, que “las personas que engordan de alguna manera o tienen un trastorno de la alimentación normalmente duermen mal” y que “por esto es muy importante solucionar el problema del sueño para evitar precisamente esta ingesta de alimento durante la noche”.
Como recomendación, apunta que lo ideal es tener “una pausa de al menos diez horas durante la noche” en el sistema digestivo, por lo que, aconseja, una “buena norma higiénica del sueño” consiste en cenar sobre las ocho y media y no comer nada hasta el día siguiente.
Un desequilibrio entre sueño, emociones y apetito
En el pie de publicación añade la explicación científica de semejante suceso, que “no suele ser solo cuestión de hambre física”, sino que “muchas veces responde a un desequilibrio entre el sueño, las emociones y la regulación del apetito”. “Durante la noche, el cuerpo produce menos serotonina y más grelina (la hormona que estimula el hambre), mientras que la fatiga y la falta de descanso debilitan el autocontrol”, detalla.
Lo que sucede es que, siendo este el escenario, “la mente busca una recompensa rápida en forma de comida para clamar tanto el cansancio como la ansiedad acumulada”, especialmente “azúcares y carbohidratos”. Un enigma menos en el escape room diario.
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