ROLAND GARROS

Paula Badosa y Javier Martí, unidos por el sufrimiento

Javier Martí, técnico de Paula Badosa, que se mide con Zidansek (12:00) en cuartos de final, relata cómo le ayuda. Nunca había llegado tan lejos en un Grand Slam.

París
Paula Badosa y Javier Martí, unidos por el sufrimiento
DIARIO AS

Cuando Paula me llamó para entrenar, no estaba bien mentalmente, estaba muy focalizada en pensar que si ganaba, estupendo, y si perdía no valía para esto. No disfrutaba del proceso. Necesitaba un cambio de aires". Al habla, Javier Martí (29 años), exjugador de la quinta de Carlos Boluda, al que también comparaban con Rafa Nadal por sus buenos resultados en la etapa júnior. Desde la pasada edición de Roland Garros trabaja con Badosa (23 años y 35ª del mundo), que hoy (12:00, Eurosport), ocho meses después, se enfrenta a la eslovena Tamara Zidansek (23 y 85ª) por un puesto en semifinales en unas alturas a las que no había llegado nunca.

Martí la ayuda mucho porque entiende lo que es soportar la presión de las expectativas, como le pasó a la catalana tras ganar en 2015 el torneo júnior del Grand Slam francés: "Una de las cosas que a mí me está ayudando como entrenador es que lo pasé mal mentalmente, primero de joven, porque con una edad no muy avanzada tienes que gestionar la presión y no es fácil. Yo hice buenos resultados y una lesión grave no me dejó avanzar y tener la carrera que me hubiera gustado. Paula ha visto esa conexión conmigo. Con cualquier pensamiento que se le pase por la cabeza la puedo ayudar".

Badosa, junto a Javier Martí en París

"Ella hace meditación a veces, pero no de manera regular, y hay una persona en el equipo que le ayuda en el aspecto mental, pero a ella lo que le gusta es hablar conmigo y con los que estamos 24 horas a su lado", dice el técnico sobre su jugadora, que admitió que había sufrido depresión.

Al margen de los asuntos psicológicos, Martí tuvo que programar un trabajo táctico y técnico para mejorar el tenis de Badosa, que tenía una base muy buena. "Con 10-15 impactos ya vi que era una locura de jugadora. En Roland Garros el año pasado me fui dando cuenta de que había que crear una estructura sólida. Le costaba defender, tenía mucho margen de mejora física, la alimentación era también mejorable. El saque, el juego en defensa, el ataque...", explica el madrileño, que también entendió que era "fundamental rodearla de un entorno con buena gente en la que ella confiara". Juntos pasaron un duro confinamiento en Australia a principios de año porque contrajeron la COVID. Ahora forman el binomio de moda en el tenis femenino.