OPEN DE AUSTRALIA

Thiem derriba a Nadal y el uno queda a merced de Djokovic

El austriaco, que jugará en semifinales contra Zverev, ganó al español en un partido épico con tres desempates. Si Djokovic levanta el trofeo, volverá a ser líder del ranking.

Algún día tenía que pasar y ocurrió este miércoles en el Open de Australia. Dominic Thiem, que había perdido dos finales en Roland Garros, otros dos partidos en ese mismo grande y otro en el US Open contra Rafa Nadal, pudo por fin con el número uno del mundo, que tras su derrota podría dejar de serlo si Novak Djokovic levanta otra vez el trofeo el próximo domingo. Para eso tendrá que ganar primero este jueves (09:30, Eurosport) a Roger Federer en las semifinales.

El austriaco, que se impuso al balear al ganarle tres desempates (7-6 (3), 7-6 (4), 4-6 y 7-6 (8) en cuatro horas y 10 minutos), las jugará también, pero el viernes contra Alexander Zverev, que apeó a Stan Wawrinka. Ya está asegurado que un jugador menor de 27 años se enfrentará a otro del Big Three en la final. Si alguien había demostrado que podía estar cerca de los tres grandes astros del circuito era Thiem, el tipo de tenista que puede ganar a alguien como Nadal (ya lo ha hecho cinco veces, el séptimo que más veces lo ha hecho). En el US Open de 2018, ya le dio un serio aviso al manacori, en un partido que perdió en cinco sets, pero plantando batalla durante casi cinco horas.

“Se necesita un poco de suerte para ganar a alguien como él”, le dijo a Jim Courier a pie de pista. El Cristiano Ronaldo del tenis, con una potencia de golpeo descomunal y una velocidad multiplicada tras su entrenamiento de pretemporada, de corte militar, en Miami, pudo con un Nadal terrenal, que no jugó mal pero fue durante la mayor parte del partido a remolque y cuando dominó chocó con las defensas hercúleas de su adversario. Se va en cuartos, con 840 puntos menos porque el año pasado cayó en la final ante Djokovic. Dolido tras un inicio de temporada exigente que siguió a un final del curso anterior no menos demandante. Con la sensación de que podía haber llegado más lejos con un poco más de fortuna. Nunca había remontado dos sets en contra en pista dura; esta vez tampoco pudo (0-13). Y nunca había perdido tres tie-breaks en un mismo encuentro.También se acaba su buena racha en majors, ya que había llegado como mínimo a las semifinales en los siete últimos.

Regalo y mala suerte

El primer parcial lo regaló Nadal, si bien es cierto que Thiem se lo merecía. El asalto lo hubiera ganado a los puntos; fue mejor, más agresivo e intenso, más metido en la pista, sobre todo en un inicio de partido frenético, con intercambios largos, en el que el español no fue capaz de hacerle un tanto al resto hasta su tercer saque, después de haber salvado una bola de quiebre. Rafa afinó y el parcial parecía suyo cuando con unas maniobras magistrales de cambios de alturas y velocidad se apuntó el primer break y en blanco, abrochado con un globo magnífico. Pero luego vino un borrón. Nadal se atrapó con su servicio y desperdició un set point que le hubiera dado la ventaja y la vida. Dominic lo desbarató y en el desempate posterior estuvo felino. Gran arranque en una Rod Laver Arena cubierta por un precioso cielo morado de anochecer.

La historia del segundo parcial fue muy parecida a la del primero. Rafa mejoró sus servicios, ganó dos juegos en blanco y eso le permitió restar con más tranquilidad. Le llegó en un respiro del martillo pilón del austriaco, que ayudó con una doble falta, y de nuevo el de Manacor estaba al mando. Sin embargo, una penalización por demorar el saque le descentró (“Es increíble que me pites un warning después del punto que hemos jugado, no te gusta el buen tenis, no te gusta el buen tenis”, le dijo a la jueza de silla). Después se quejó porque no le funcionaba el tubo de aire frío del banquillo… En esas perdió tres juegos seguidos y aunque salvó un punto de set cuando iba 6-5 abajo, en el segundo desempate del choque de nuevo Thiem puso tierra de por medio y al box del Team Nadal en situación de DEFCON 2.

Nadal tocó a rebato y con casta se lanzó a por un imposible. Continúo fino al saque y presionó al resto con todo lo que tenía contra las defensas increíbles de su adversario. Se animaba cada vez con más insistencia. “¡Vamos!”. Un paso después del otro. Así hasta rascar la rotura en el momento preciso. Esta vez no tuvo arreglo para Thiem. No había margen.

El cuarto set se le torció a Rafa después de haber tenido un 15-40 y dos ventajas. No sumó el break y acto seguido encajó uno. Dom seguía corriendo como si no hubiera mañana y golpeaba la bola con la misma fuerza que al principio, ni más ni menos. Poco importaba que ambos llevaran más de tres horas dale que te pego. Con 5-4, el austriaco sacó para ganar a Nadal por fin en un gran torneo, después de cinco intentos fallidos. El primer servicio lo clavó y ganó el punto con el segundo impacto. Luego echó fuera un drive sencillo, cometió una penosa doble falta y estrelló otra derecha en la red. Con un ace acortó, pero después lanzó muy lejos la pelota con la diestra y llegó el 5-5. Tremendo. A la máquina de Wiener Neustadt le tembló el pulso. Rafa se puso por delante con sensación de dominio por primera vez en todo el partido. En el siguiente juego buscó la igualada, pero no la encontró. Había que jugar otro desempate aún más dramático.

Comenzó raro, con cinco minibreaks seguidos. Thiem colocó un 5-2 definitivo y con 6-4 no aprovechó su primer punto de partido. La pifió contra la red. Después Nadal no respondió a un globo porque vio el bote fuera y pidió la revisión. Había que tener muchos bemoles para hacerlo. Le salió bien. Aunque Thiem metió un pase de revés tremendo que no frenó la red. Y para acabar, Rafa lanzó un drive a la cinta. Épico final. Dom acababa de derribar a un gigante.

Resultados del cuadro masculino del Open de Australia.