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Federer aún recuerda Roland Garros 2008: "Nada pude hacer"

El suizo, dentro de una entrevista con L´Equipe, asegura que "no encontró soluciones". Cree que la dinámica influyó en el título que ganó Nadal en Wimbledon ese mismo año.

Nadal y Federer se dan la mano en la final de Roland Garros 2008.
PASCAL ROSSIGNOL REUTERS

Roger Federer es, sin lugar a dudas, una de las raquetas más dominantes de la historia del tenis, pero hay una temporada que lo sigue atormentando: la de 2008. Ese año, el suizo alcanzó, por tercera vez consecutiva, la final de Roland Garros, donde fue arrollado por Rafa Nadal: "No pude hacer nada, no vi soluciones. Nadal es muy bueno en ambos lados, de derecha y de revés, tanto en defensa como en ataque. Tiene todas las habilidades en arcilla, por eso ganó lo que ganó", reflexiona para L´Equipe.

Esa dura derrota (1-6, 3-6 y 0-6) le hizo daño psicológicamente, tanto que le llevó a dudar de su posible triunfo en Wimbledon, torneo que en el que ha vencido en ocho ocasiones y que se celebraba unas semanas más tarde: "Empecé a dudar si podría ganarlo. No estaba seguro", comenta. Además, expone que en ese partido influyeron sus pensamientos negativos y que facilitó al balear llevarse los dos primeros sets de aquella mítica final, que a la postre terminó decantándose en cinco mangas para el español.

La influencia de la climatología

"Cuando hace bueno, hay algo que sucede con la pelota en la arcilla, se ven muchas opciones, muchos ángulos para jugar, trae mucha diversión. Cuando está fría, no sale nada de la raqueta", subraya Federer.

Sobre su estilo de juego, comentó el dicho popular que le etiqueta como el jugador más elegante del circuito: "Creo que tener un revés con una mano ayuda, porque en la historia del tenis muchos jugadores con este revés fueron considerados muy elegantes. También, pienso que tiene que ver mi forma de comportarme fuera de la pista, porque siempre intenté ser un ejemplo como persona", concluye el helvético.