Tenis | Mutua Madrileña Masters Series

El nuevo Murray, último rey en la Casa de Campo

Andy Murray dominó a Gilles Simon en la inesperada final con que el Masters Series madrileño dijo adiós a la Casa de Campo, tras siete ediciones del torneo en el Telefónica Madrid Arena. A partir de 2009, el evento pasará a disputarse en mayo, en las pistas de tierra de la Caja Mágica.

Andy Murrai
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Del joven Andy Murray que pasaba bolas en Barcelona, en la Academia Casal-Sánchez, bien poco queda. El chico ha crecido... y ha crecido mucho. "Antes, Andy nos daba diez minutos para una entrevista, una vez cada seis meses, y se pasaba el tiempo controlando y mirando al reloj, tic-tac, tic-tac, pero ahora incluso nos sonríe. Sí: ha crecido", relata Neil Harman, el corresponsal de tenis de The Times.

Tanto ha crecido Andy que, tras ponerse 3-2 en el cara a cara con Roger Federer cuando abatió al suizo en semifinales, ya firma dos títulos de Masters Series consecutivos, Cincinnati y Madrid. Entre ambos aún jugó otra final, perdiéndola ante Federer, una final que no era cualquier cosa: era el US Open.

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Murray aún maneja algunas manías: cuando hace un ace, procura rescatar siempre la misma bola con la que ha conseguido ese saque directo. Lleva siempre los colores de Escocia, blanco y azul marino, en algún lado de su uniforme de juego. Ha adquirido manías nuevas, de bastante provecho y potencia: sabe variar los saques incluso sobre el resto de Federer o Nadal, y ha acabado por lograr que su madre, la célebre Judy Murray, aparezca por los palcos sólo lo justito. Más importante: Andy suele zanjar problemas con un revés tremendo o con aces a más de 220 km/h. Lo hizo en Cincinnati, en Nueva York y en Madrid.

Contra este nuevo Murray, poco podía hacer Simon, fatigado tras las dos batallas matadoras ante Karlovic y Nadal. Por mucho que L' Equipe quiera glorificarle, el fuelle del áspero pillete Poussin Simon (pillete, polvorilla...) es limitado. Así y todo, jugando al tran-tran, Simon aún tuvo dos set points en la muerte súbita de la segunda manga. Pero ahí surgió la potencia del nuevo Murray: y el Masters dijo adiós a la Casa de Campo.

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