Xabi saca el lado solidario del Madrid


En el primer día de esta nueva era, el Madrid no solo alcanzó el objetivo de mínimos, que no era otra cosa que el triunfo, sino que hizo gala también de una camaradería defensiva y de un orden para presionar y recuperar que alimenta su deseo de redención en esta temporada. Lo mejor que se puede decir del equipo de Xabi, y por tanto del propio Xabi, fue su corrección y capacidad para repetir esfuerzos. Osasuna apenas asomó por el área de Courtois, incapaz de encontrar una salida aseada desde atrás ante la escasa distancia entre líneas y el volumen físico de los blancos. Hasta Vinicius se implicó en seguir a Rosier y echar una mano cuando tocaba.
En un acto de coherencia, Xabi alineó un once prácticamente idéntico al amistoso de Austria. La entrada de Valverde por Ceballos, decisión que es imposible que estuviera bajo discusión, fue el único cambio en un equipo que se comportó como tal y que exhibió un compromiso de nota. Fue un Madrid autoritario, metido de lleno en campo rojillo y de carácter solidario. Así pudo robar tras pérdida con frecuencia y logró no permitir a Osasuna estirarse para alcanzar un respiro. Su ejercicio defensivo, capitaneado por Militao y Huijsen y perturbado por Trent, se transformó por completo. De la actitud negligente del curso pasado a una eficaz respuesta ahora.
AS responde
Solo Mbappe intentó desbordar en un juego ofensivo muy muy plano que mucho me temo que con este centro del campo es lo que nos espera.

Hola, Javier. Estoy de acuerdo contigo. Mbappé fue el único que aportó movilidad y descaro. El problema del centro del campo del Madrid contra rivales cerrados puede estar en la posición de Güler. En ese tipo de contextos, entiendo que Xabi lo quiere entre líneas para acercarle al último pase y al gol, pero falta criterio y velocidad de circulación. en la base de la jugada. Tchouameni eso no lo va a dar. A ver cómo e evoluciona la situación.
En el debe blanco queda su limitado caudal ofensivo. Hubo poca movilidad, con demasiado ofrecimiento al pie y pocas rupturas a la espalda de la poblada zaga de Lisci, que salió con cinco defensas. Ante ese tipo de sistemas, la profundidad y el dinamismo aparecen como la única solución, y el Madrid anduvo muy corto de ambas cualidades. Pero el talento de Mbappé, destinado a mejorar todavía más su rendimiento y a asumir el liderazgo absoluto en ataque, le sacó del apuro. Fue suficiente para un Madrid al que Xabi, al menos el primer día, le sacó su lado solidario.
Mbappé baja a recibir

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El delantero francés se movió por todo el frente de ataque y conectó con el juego colectivo. Es una virtud que siempre ha tenido. Al Madrid le sirvió para desajustar a la zaga de Osasuna.
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