Xabi Alonso siempre quiso un Xabi Alonso
Arbeloa se va a encontrar con el mismo problema que se topó Xabi: ¿Quién lleva la pelota en este equipo? ¿Quién logra que el Madrid tenga un centro del campo dominador que someta a los rivales?

El día menos esperado del desenlace más esperado. Xabi Alonso estaba sentenciado desde hace tiempo. A pesar de la evidente mejoría transmitida por el equipo en las últimas semanas y en esa Supercopa en la que tuvo al Barça pidiendo la hora hasta el último minuto, la falta de sintonía entre las tres patas del banco (técnico, cúpula del club y jugadores) conducía a este adiós que deja una sensación de zozobra en mitad de la temporada. Yo confío en Arbeloa como entrenador y seguro que ahora veremos más oportunidades para los canteranos, esos Delta Force que siempre dan la cara por el Madrid en situaciones críticas (Asencio y Gonzalo son un buen ejemplo de ello).
Pero Arbeloa se va a encontrar con el mismo problema que se topó Xabi desde que arrancó su proyecto. ¿Quién lleva la pelota en este equipo? ¿Quién levanta la cabeza para filtrar un pase a Vinicius, Mbappé o Rodrygo? ¿Quién logra que el Madrid tenga un centro del campo dominador que someta a los rivales?
El tolosarra pidió el fichaje de Zubimendi, pero le dijeron que con Tchouameni, Valverde, Camavinga y Bellingham la eneryía, que decía Ancelotti, estaba asegurada. Pero pronto se vio que faltaba calidad en la sala de máquinas. A Xabi Alonso le ha faltado un Xabi Alonso. Cruel paradoja del destino. No pudo clonarse a sí mismo para ayudar a hacer creíble su idea futbolística. Lo intentó en vano. ¡Suerte, Arbeloa!
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