Opinión

Vinicius-Mbappé, vasos comunicantes

El mejor momento de uno ha coincidido con el bajón del otro, muy mermado por su rodilla.

Soccer Football - LaLiga - Osasuna v Real Madrid - El Sadar Stadium, Pamplona, Spain - February 21, 2026 Real Madrid's Kylian Mbappe and Vinicius Junior REUTERS/Vincent West
Vincent West
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
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Por segundo año consecutivo el Madrid se ve en un playoff trampa a cuenta de su inestabilidad. Hoy pide ayuda al Bernabéu, aunque la victoria en Lisboa le evite una apelación a la épica, pero a la afición no le sienta bien la ducha escocesa, especialmente si lo último que ha probado es el agua helada. Desde la llegada de Arbeloa ha visto de todo: cinco victorias consecutivas y una derrota en Liga; una eliminación bochornosa en la Copa; dos goleadas, una a favor (ante el Mónaco) y otra en contra (ante el Benfica), en Champions. Cambios bruscos de frío a calor, datos que no casan con la obtención de títulos.

La eliminación en Copa dejaba el consuelo de una mejor preparación del tramo que nos ocupa, pero en Pamplona se vino abajo la teoría. Las lesiones musculares siguen su curso y algunas decisiones de Arbeloa están por explicar. Para empezar, la primera titularidad de Carvajal desde septiembre para medirse al futbolista con más velocidad punta del momento, Víctor Muñoz. Sin embargo, la alineación de cuatro centrocampistas, tres de ellos siderúrgicos, parecía haber solidificado al equipo y permitido a Vinicius y Mbappé liberarse del trabajo defensivo que tanto les molesta, pero ahora brasileño y francés parecen vasos comunicantes.

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Vinicius despegó como un tiro el curso pasado hasta que le negaron el Balón de Oro. Aquello le hundió. Su caída coincidió con la crecida de Mbappé, cuyo comienzo había resultado decepcionante. La historia se repite a la inversa. El francés se desató en los primeros meses con un Vinicius melancólico. Ahora es este quien despega mientras Mbappé desaparece por sus problemas de rodilla. De hecho, pinta que no jugará hoy. Y el Madrid, con una plantilla peor que la de las seis Champions en once años, necesita a los dos para ganar algo. Quizá no hoy, contra el tercero de la Liga portuguesa, pero sí para lo que venga.

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