Un The Best en muletas

A la blaugrana no le ha cambiado haber roto la historia con sus tres The Best consecutivos.

Spain's midfielder #06 Aitana Bonmati kicks the ball during the UEFA Women's Nations League semi-final football match between Spain and Sweden at La Rosaleda stadium in Malaga on October 24, 2025. (Photo by JORGE GUERRERO / AFP)
JORGE GUERRERO
Amalia Fra
Amalia Fra (Ponferrada, 1984) es Licenciada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Pertenece a AS desde 2006, primero en Fotografía y después como redactora web. Se encarga de la información de la Selección femenina y ha cubierto Mundiales y Eurocopas desde 2015. Amante del deporte, lleva en su corazón a la Ponferradina.
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Vivimos en la era de las estrellas, de los jugadores inaccesibles. De los seres que levitan, totalmente desvirtuados de la realidad. Sin embargo, en el fútbol femenino la realidad es otra. Con el paso de los años ellas son referentes, pero con la diferencia de que cada día son más personas de carne y hueso. Personas cercanas, que se muestran a sus seguidores tal cuales son. Es el caso de Aitana Bonmatí. A la blaugrana no le ha cambiado haber roto la historia con sus tres The Best consecutivos. Tres años en los que ha sido nombrada la mejor del planeta, sin discusiones. Sin polémicas, sin ruido. El resto lo asume con respeto. Kelly, Mariona, Alexia, Russo, Pina y compañía esperan su oportunidad. La tendrán, porque ellas también están en ese selecto grupo de estrellas, de galácticas, que valoran donde están y lo que ha costado.

Este The Best le llega a Aitana en fuera de juego, intentando recuperarse de su reciente fractura de peroné. Con las muletas como espejo de la dura realidad. Ni saltará con el Barça en la Champions ante el París FC ni viajó a Doha para recoger el galardón. Es humana, y duele. Las lesiones recientes —la meningitis y esta— le han despertado un lado más cercano. El querer compartir sus éxitos, y también sus chascos. Decirles a esas niñas que pasan por algo similar, que no están solas. Y que el camino merece la pena.

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En estos meses en stand by, Aitana podrá avanzar con otros proyectos que tiene en mente. Uno es el de crear un museo en su pueblo para compartir su historia. San Pere de Ribes es una parte fundamental de lo que ha logrado la española. Allí nació su pasión por el fútbol, cada pared de esas calles recuerda un pase de Aitana, un gol, un desborde de cuando era niña. Por eso sus trofeos, medallas y galardones esperan, por el momento, en un cuarto de su casa, todavía en cajas en el suelo. No presumen en una estantería de una lujosa casa. Porque ella cree que no son solo suyos, son de todos, patrimonio del fútbol español. Hoy más que nunca, Aitana se acuerda de sus primeros entrenadores, de su primer masaje como profesional, de su debut con el Barça. De su llamada con la Selección. De las rocas del pasado a los The Best del presente. Con los pies más en el suelo que nunca…

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