Un repaso sin llorera

No puede haber excusa. Cuando el Real Madrid gana de la manera que lo hizo en el Camp Nou, lo ridículo sería quejarse del empedrado. De las manos no pitadas de Alaba o de cualquier decisión arbitral. Pero lo que se espera del Barça es que acabe el encuentro felicitando al rival. El partido fue un repaso en toda regla que viene a compensar tres victorias seguidas del equipo blaugrana ante los blancos que no reflejaban en modo alguno la diferencia entre ambos equipos. Si ganas tacita a tacita, llega un día en el que te comes un tazón de golpe. Y eso pasó en el Camp Nou. El Real Madrid fue tremendo y le devolvió al equipo de Xavi el daño que éstos le habían infligido en la Supercopa y en LaLiga en una dosis. Estas cosas duelen y la grandeza de un equipo se mide en su capacidad de recuperación. El Madrid el año pasado encajó un 0-4 como aquel que se quita una mota de polvo del traje. El Barça, entidad más abocada al dramatismo, se enfrenta ahora a una prueba de madurez. Llorar sería ridículo. Lo importante es levantarse. De hecho, lo raro es que no hubiera pasado hasta ahora.
Atenuantes. Se le podrían aceptar al Barcelona ciertos atenuantes para justificar la derrota. Jugar ante el Real Madrid sin cuatro titulares como Christensen, De Jong, Dembélé o Pedri complicaba la defensa del fuerte. Te puede salir una vez, dos, pero a la tercera ya tienes todos los números para que pase lo más lógico. Que gane el mejor, que en estas circunstancias es el Madrid. Que el Barça le ganara una final y el partido de Liga ya era una circunstancia anómala. Como demuestra la Ley de los Grandes Números, al final el factor aleatorio se compensa..y el Barça había abusado demasiado de este factor.
Regreso a la realidad. El Barcelona se enfrenta ahora a una prueba que el Madrid ha superado mil veces. Levantarse diciendo que, como dice siempre Roncero en estos casos, “han despertado a la bestia”. El equipo de Xavi no está hecho para esas bravuconadas porque no está dibujado así. En la casa blaugrana, que es autodestructiva por definición, deberían pensar que en LaLiga siguen líderes a quince puntos del Madrid, que jugaron sin piezas clave y que lo que han hecho hasta ahora es digno de elogio. Pero ojo, que esa eliminación da para pensar mucho. Hay cosas que no funcionan.
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Sin engañarse. El Barcelona jugó ayer, y perdió de manera contundente, un partido de nivel Champions. Un escalón que le falta por conquistar. La sensación de los espectadores fue muy parecida a la que sintieron cuando el Bayern visitó el Camp Nou en la máxima competición europea. El equipo de Xavi tenía bajas, de acuerdo, e importantes, pero los recambios no están a la altura. Tampoco parece de recibo que Lewandowski, el jugador franquicia, pase de puntillas por el partido. Bastante ha hecho en el curso, pero no es proyecto de futuro.
¿Messi es la solución?. En el minuto diez de partido, el Camp Nou (que volvió a tener una entrada sensacional de 94.904 espectadores) la gente coreó el nombre de Messi. Esto de invocar un futuro imperfecto cuando estás en el presente indicativo sólo remite al condicional. Mientras tanto, el campo sólo entiende de imperativo. El Madrid fue imperial en la Copa y el Barça está haciendo lo mismo en la competición de la regularidad. Distraerse con Messi sería una manera de curar la llorera con un pañuelo tan ridículo como el de quejarse del árbitro.





