Un Barça escondido detrás del ordenador
Lejísimos del ADN que le ha dado fama con Flick, jugó a que no pasaran cosas. Salió corriendo de Newcastle con un empate que vale oro.


“Tecnócrata; te escondes detrás del ordenador”, le dijo Laporta a Font el lunes en el primer debate electoral. Pero el que desapareció fue su Barça en Newcastle. Lejísimos del ADN que le ha dado fama con Flick, jugó a que no pasaran cosas, calculando en el Excel qué ventajas e inconvenientes tendría tomar riesgos en Saint James’ Park. Escogió una versión conservadora y el plan estuvo a punto de irse a la basura con el gol de Barnes, que premió la constancia de un equipo entusiasta, pero menor si consideramos la élite europea.
El 1-0 hubiese dejado en mal lugar a un Barça que, sin embargo, encontró una conexión eléctrica Raphinha-Olmo que acabó en penalti y gol de Lamine, que es como sacar el joker de la vuelta en el Spotify Camp Nou. Resultó paradójico que, con todas las bajas y miedos que tenía en defensa, lo mejor que hizo el Barça en el partido fue contener.
Hacia delante, sin embargo, Pedri tuvo las luces apagadas, Raphinha está lejísimos del jugador que fue el curso pasado y Lewandowski naufragó. Tan raro estuvo el equipo que acabó con Bernal y Araújo reventados, Olmo y Casadó en el pivote, Raphinha de ‘9’, Rashford como verso libre y Ferran donde le pareció que había un sitio. En mitad del caos se hizo la luz; y el Barça salió corriendo de Newcastle con un empate que vale oro. Se pasó la noche, sin embargo, escondido detrás del ordenador.
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