Tres escándalos en ocho días: el Espanyol aprende a jugar sin VAR
Tras los dos dudosísimos penaltis ante el Girona, los pericos caen por una pena máxima que jamás debió pitarse en Mestalla, el escenario del crimen: el descenso de 2023.


No anduvo de todo fino el Espanyol, que aun así tuvo de su lado la posesión (un 53,2 por ciento), los remates (16 a favor, por una decena del rival) y una vocación tan ofensiva que, de los 16 jugadores que acabaron participando, tan solo Dmitrovic, los centrales y Rubén Sánchez tuvieron su posición media en campo propio. El debate podía haber estado en lo justo de un empate, en la ocasión perdida ante un Valencia gris o en la necesidad de fichar antes de que finalice el mercado. Pero un factor externo al juego, al fútbol, al desempeño de los equipos decidió que no sea así.
Tan solo una semana después de los dos dudosísimos penaltis a favor del Girona (para colmo, el primero mandado a repetir después de que lo detuviera Marko Dmitrovic) que decantaron el 0-2 en el RCDE Stadium, y que recordaron el escandaloso arbitraje del curso pasado en Son Moix, este sábado regresaron directamente en Mestalla los viejos fantasmas de aquella histórica tarde del 28 de mayo de 2023, funesta, dramática, injusta, que conllevó un descenso a la carta. Esta vez no fueron Gil Manzano ni Del Cerro Grande, sino Hernández Hernández con la colaboración desde la sala VOR (si es que estaba ahí) de Milla Alvendiz.
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— RCD Espanyol de Barcelona (@RCDEspanyol) January 24, 2026
Todo lo que había remado el Espanyol en más de 90 minutos, primero avanzándose y en última instancia igualando un 2-1 adverso, se echó a perder en un presunto penalti de Rubén Sánchez sobre Lucas Beltrán, en el que quien se abalanza sobre el otro es el delantero del Valencia, y del que la televisión tan solo ofreció una efímera repetición en la que efectivamente no se apreciaba ninguna infracción del lateral diestro perico. Sí lo era, en cambio, la falta previa que le hacía Ramazani, de ahí que nunca debió haberse señalado. Y lo parecía el posible fuera de juego de Umar Sadiq, por bien que ahí podía interpretarse su intervención en la jugada.
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Para colmo, llega este expolio al Espanyol a las puertas de una reunión ya concertada entre el Comité Técnico de Árbitros (CTA) en su sede con el CEO perico, Mao Ye Wu, y el vicepresidente segundo, Antonio Dávila, este próximo martes, a petición del propio club tras los penaltis del Girona. Más que meterse en recovecos del reglamento, haría bien el Espanyol en preguntar por qué las injusticias siempre caen del mismo lado. Y asegurarse de que no vuelva a suceder. Y si no, que se ahorren el dinero del viaje.
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