Súper Raphinha
Flick consiguió su póquer de títulos en el Barça en un año y medio. Gran noticia para los blaugrana. Lo mejor es que Xabi Alonso seguirá en el banquillo de los blancos, al que se derrota en cada final.


La revancha. Muchos jugadores del Barcelona se sentían dolidos y le tenían ganas al Real Madrid por la derrota en el partido de Liga de octubre pasado. La mayoría fueron los que no lo pudieron jugar, como Raphinha. Un futbolista menospreciado por los que votan los premios individuales y que es claramente, ya toca decirlo, uno de los mejores atacantes del mundo. Al menos, mejor que Mastantuono, al que se le recibió como si fuera Garrincha y es menos que Bardghji. Esa revancha, a pesar de una defensa en la que Cubarsí fue un aliado del Madrid, la protagonizó Raphinha.
Hay portero. El Madrid, pese a no jugar un pimiento, tuvo sus ocasiones, en parte porque la defensa blaugrana es un membrillo que encabeza Cubarsí, pero a diferencia de otra temporadas, ahora hay portero. Joan García encajó dos tantos después de cinco partidos con porterías a cero, pero salvó tres ocasiones de los blancos que podían haber complicado aún más la final.
El abrazo del tanatorio. Laporta ya dijo alto y claro en la previa que las relaciones con el Madrid estaban “rotas” y se pudo comprobar en el gélido saludo entre ambos presidentes antes de empezar el partido. Florentino, que había plantado a Federación y Barcelona en la cena oficial del viernes, saludó al mandamás del Barça como aquel que saluda a una tía abuela del pueblo, de la cual no sabes el nombre, en el funeral de alguien que no sabes como se llama. La frialdad se impuso en la cálida noche de Yeda.
Lamine Yamal. Necesita mejorar en los partidos grandes. El exceso de foco sobre él le está cegando y no ha sido decisivo en ningún partido pata negra de este curso. Ante el Madrid tuvo acciones de mérito, pero para nada lo que se espera de él. No puede jugar peor que Frenkie de Jong, por ejemplo.
El póquer de Flick. Hansi Flick logró en Yeda ante el Real Madrid su póquer de títulos. Ha ganado cuatro desde que aterrizó en España y todos ellos cara a cara ante el Real Madrid. Además es Mr. Finals: de ocho que ha jugado, no ha perdido ninguna. Ni tan sólo ante equipos que proponen un plan de juego tan mezquino y amarrategui como el que planteó el Madrid en Yeda.
Kiko, te pasaste. Después de la semifinal de la Supercopa que el Madrid ganó al Atlético, el enorme Kiko Narváez dijo eso de que “este Madrid era un chollo para el Barça”. Nada de eso. El Madrid nunca es un chollo y hay que ganarle sudando sangre. Porque, como se demostró este domingo, te marca dos goles sin hacer nada. Ganarle una final al Madrid no se regala. Y el Barça de Flick lleva tres seguidas.
El traje de favorito. Es indiscutible que el Barcelona le dio un repaso de tomo y lomo al Real Madrid, pero tampoco se puede discutir que el Madrid tuvo el partido en su mano. El traje de favorito no le sienta bien al Barcelona y menos a Lamine Yamal, al que le queda mucho por aprender. Puede que Raphinha no sea tan bueno como él ni tan talentoso, pero si aprendiera un poquito del brasileño sería imparable.
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¿Futuro marcado? Dice la tradición que el que gana la Supercopa, se dispara de cara a LaLiga. El Barça se impuso a un Real Madrid que jugó como un equipo ramplón que trata de defenderse y nada más. De eso que complican la vida a equipos grandes a veces. Pero no les salió el plan de cemento-tocho-cemento y salir corriendo cuando pudieran. El Barcelona, líder en LaLiga, ganó la Supercopa y se llena de confianza mientras que la mejor noticia para los blaugrana es que los madridistas no sabes qué hacer con su proyecto. Raphinha lo tiene claro.
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