Opinión

Que el sufrimiento merezca la pena

El club y la afición necesitan esta Copa tras la sequía más larga de la era Simeone.

Musso, Griezmann y Koke celebran la clasificación para la final de la Copa del Rey.
GORKA LEIZA
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
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Cinco años después, el Atlético vuelve a tener a tiro un título. El actual es, hasta ahora, el periodo más largo de sequía en el club desde la llegada de Simeone. El anterior se produjo entre la Supercopa de España de 2014, conquistada ante el Madrid, y la Europa League de 2018. Ahora el club necesita esa alegría, que a la vez puede servir de impulso en el comienzo de una nueva era, con el fondo americano Apollo como accionista mayoritario. Desde la conquista de la Liga de 2021, en plena pandemia, ha quedado la impresión de que el equipo obtenía unos resultados muy por debajo de sus posibilidades y necesitaba ponerse al día.

Habrá que reconocerle al club el esfuerzo de los 230 millones invertidos esta temporada, incluidos los 54 invernales, más los 188 del curso anterior, en un mercado muy amenazado por la tremenda potencia de la Premier, pero no es esta la mejor plantilla que ha manejado Simeone. Los jugadores que él heredó tenían un valor de 170 millones y los actuales, de 584, pero el grupo que manejó en 2019 superaba los 900: Godín, Filipe Luis, Juanfran, Rodri, Diego Costa, Morata, Correa… Así que habrá que darle a este Atlético el mérito de haber sobrevivido al Camp Nou con un sufrimiento extremo. Nada que no esté en la historia del club.

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La segunda mitad de la eliminatoria fue un calvario para un Atlético que comenzó defendiendo bien y acabó superadísimo, agobiado, en situación límite. O no tanto si hablamos de la Copa, competición hipertensa por naturaleza. Solo en los minutos finales Baena y Sorloth supieron sacarle de su área, donde vivió gran parte del encuentro, soportando a un Lamine diabólico. Asedios así necesitan de cuando en cuando un respiro, una respuesta amenazante, pero el Atlético ofreció pocas y jugó mal. Fue exageradamente inferior. Así que ahora toca olvidar y saber dar el salto de víctima a favorito para que el sufrimiento haya merecido la pena.

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