Pitos y flautas
La soberanía mal entendida llevó al Bernabéu a comportarse de una manera irracional contra algunos jugadores.

Hay una leyenda que dice que el público es soberano e incluso, en tiempo no muy pretérito, se aceptaba el insulto como método para motivar dentro de la mayor normalidad y por aquello de que al pagar pueden hacer de todo. Pues no, la soberanía de un aficionado que se precie no pasa por estar noventa minutos pitando, silbando y amedrentando a uno de los suyos. Claro que puede, pero en ninguna otra práctica deportiva-social se permiten vivir situaciones parecidas por las que pasó Vinicius en el partido ante el Levante.
Está bien lo de mostrar rechazo a lo hecho por tu equipo, en este caso el Real Madrid, si los resultados no acompañan, pero la soberanía mal entendida es la que llevó al Bernabéu a comportarse de una manera irracional contra algunos jugadores, con especial incidencia en un Vinicius, que seis días atrás en Yeda o hace tres en Albacete, dejó claro que su compromiso va más allá de algunos gestos que le han sobrado, pero siempre después de haber dado la cara. Nunca se esconde.
Vinicius es llevado al límite. Se le persigue mediáticamente. Cuando hace y cuando no las lía. Incluso hasta él mismo se ha colocado en esa situación fronteriza, pero intentar destruir a un patrimonio propio no habla bien del que lo intenta. Pocas veces ha existido una persecución (así hay que denominarla) hacia un futbolista como la vivida el sábado en el Bernabéu. Es un jugador franquicia para el Real Madrid y la idea es cerrar su renovación más pronto que tarde. Estaban de acuerdo en ello. Veremos lo que piensa después de lo vivido. Técnico, vestuario y club le arroparon como nunca.
Diecisiete meses atrás, el Real Madrid levantó una Champions más, días después de ganar una nueva Liga. Sí ya sé que suena a rutina, obligación o exigencia mal entendida, pero hay que recordar que el club blanco viene de ganar seis Copas de Europa en diez años, con una estrategia de éxito deportivo, económico y social, por mucho que algunos pocos se empeñen en decir lo contrario. No hay comparación alguna. No la busquen. No la van a encontrar.
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Cierto que el momento del equipo genera dudas, que se han podido evitar situaciones, pero si buscan fragilidad en la estructura no la van a encontrar.
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