Otamendi, tristísimo final
Han pasado los años y del ex del Valencia y del Oporto sólo quedan la marrullería y las malas artes. Falló en el Bernabéu en el gol clave.


Un día Otamendi fue un central de prestigio, un tipo que sabía entender el oficio, intenso y seguro, apetecible para grandes de Europa como el Manchester City y para una selección que necesitaba coraza defensiva para Messi como Argentina. Sin embargo, han pasado los años y del ex del Valencia y del Oporto sólo quedan la marrullería y las malas artes.
También los errores, alguno de bulto, como el que le costó el empate al Benfica en el Bernabéu cuando su equipo había hecho lo más difícil, adelantarse en el marcador. Su pase hacia nadie fue un reflejo de su actual estado: le sobra el balón y le sobran revoluciones. Argentina no puede ir con él al Mundial si quiere defenderlo.
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Por supuesto, trufó su recital con dos entradas duras en una misma jugada que le costaron la amarilla que tanto merece en cada partido que disputa. Le faltan centrales a Mourinho para poder ser Mourinho. También Araújo estuvo mal en el 2-1, en su caso por blando, y ahí se apagaron las opciones de un Benfica digno, pero con un tronco soltando palos y regalos sin control en un puesto tan sensible como el de central. Para un club con una apuesta tan marcada por los jóvenes, urge un defensa que mande a Otamendi de vuelta a Vélez.
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