Opinión

No hay nadie como Carolina Marín

Sus desgarradores gritos en la semifinal de los Juegos Olímpicos de París 2024 serán su última imagen en una pista de bádminton... Ese día terminó por ganarse el corazón de un país.

Carolina Marín celebra un punto con rabia en el Mundial de bádminton de 2018 en China.
Lintao Zhang
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
Actualizado a

Carolina Marín ha anunciado su retirada. Era una noticia esperada, aunque nunca perdimos la esperanza de disfrutar de un último baile. Para esa despedida se asignó el Campeonato de Europa en Huelva en abril, la ciudad de la campeona, el polideportivo que lleva su nombre. Pero Carolina no ha llegado a tiempo. Y tampoco ha querido forzarlo. Ya había tenido que ponerse demasiadas veces la capa de superheroína, su historia es un eterno retorno y un ejemplo de superación de duras lesiones. Sus desgarradores gritos en la semifinal de los Juegos Olímpicos de París 2024 serán su última imagen en una pista de bádminton. Una foto que también define su trayectoria. Y su bandera de resiliencia.

Con la marcha de Carolina se va una leyenda del deporte español. Una de las mejores deportistas femeninas. Quizá la mejor. Está en el club de Mireia Belmonte, de María Pérez, de Sandra Sánchez, de Arantxa Sánchez Vicario, de Lydia Valentín… Su palmarés es impresionante: un oro olímpico en Río 2016, tres títulos y una plata mundiales, ocho coronas europeas, el Premio Princesa de Asturias 2024. Pero a Carolina no solo hay que medirle por sus éxitos, que ya serían suficiente garantía para subirle a los altares, sino por su trascendencia. Ya hemos hablado de su ejemplo de superación. Pero hay más…

Carolina ha triunfado en un deporte dominado por asiáticas, ha sido capaz de colarse en ese imperio procedente de un rincón de Andalucía. Es un caso parecido al de Javier Fernández en patinaje artístico sobre hielo. Buenos amigos, por cierto. Los dos pasaron de ser una nota exótica, a retar a las grandes potencias de sus deportes. Marín es un personaje popular en China, por ejemplo. El día que el presidente chino, Xi Jinping, visitó a los Reyes de España en 2018, ella fue una de las invitadas a la cena del Palacio Real.

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También ha logrado ser profeta en su tierra, donde se ha erigido como la mujer deportista más querida y carismática, con independencia de la comparativa del palmarés. Creo que no me equivoco con esa afirmación. Si le faltaba algo para subirse definitivamente a ese trono, su lesión en París terminó de ganar el corazón de los aficionados. Todos lloramos con ella, todos sentimos su dolor. No hizo falta el oro para convertirse en nuestra reina eterna. No hay nadie como Carolina Marín.

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