Luis García tropieza con el disparate de Nianzou
Al borde del abismo, el Sevilla se dispara al pie con las negligencias de Nianzou en un estreno sin miga de Luis García. En cambio, el Getafe es otro mundo.


Domingo de confirmación
Ni rastro de la esperada y necesaria resurrección del Sevilla. El estreno de Luis García en el banquillo dejó la misma imagen de descontrol y fatalidad que persigue a un equipo con vicios terribles y tendencias autodestructivas. Solo así se explica su actuación en Oviedo, que precisa de un milagro mayor para salir del ataúd. Un partido mal jugado que saltó por los aires por las formas negligentes de Nianzou (23 años). El jugador francés ocupó el centro de la defensa, dando un paso hacia delante Gudelj en una decisión de autor de Luis García, y correspondió a la confianza del nuevo técnico con su conocido afán hacia el error. La distracción en la marca de Fede Viñas y el desvarío con el balón bajo la presión del delantero uruguayo que acabó con su expulsión rebajaron las posibilidades de éxito de su equipo a la nada. Nianzou es tan previsible como reincidente. Estas desconexiones no extrañan si uno atiende a los números. Aparece, junto a su compañero Marcao y Aidoo (Celta), como los defensas que más fallos de gravedad cometen por minuto en LaLiga. Un dato demoledor. Nadie duda de que la etapa de Nianzou, un central de los caros en coste salarial y competitivo, frecuentemente lesionado —se ha perdido 80 partidos desde 2022— y bajo la sombra de la sospecha, es un símbolo del deterioro del Sevilla.
Bendita dupla
A Bordalás parece molestarle que le pregunten por Europa. Quizá debería dejar de ganar algún partido para no verse incomodado por ese tipo de cuestionamientos. El Getafe vuela muy alto cuando durante algún momento del curso se receló de su supervivencia. No por falta de plan, sino de intérpretes. Los fichajes de Luis Vásquez (24 años) y Martín Satriano (25) han supuesto el impulso ofensivo que tanto requería. Porque el Getafe no llega más que antes, incluso lo hace menos —cuatro entradas y un toque menos por partido en el área rival sin ambos delanteros—, pero ahora ha encontrado en ambas figuras la presencia rematadora (casi dos tiros más) y la efectividad (siete goles entre los dos) que antaño no tenía. Tantas veces denostado, el Getafe exige un reconocimiento general. Bordalás merece un capítulo aparte.
Delantero salvador
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Hay otra pareja ofensiva cuya contribución en favor de su equipo está siendo de nota. Se trata de la formada por Lucas Boyé (30 años) y Toni Martínez (28), decisivos en la escapatoria, todavía en el alambre, del Alavés de los puestos de descenso. Especialmente llamativo es el caso del delantero español, en un estado de forma fuera de lo común, aunque sus virtudes responden por él mismo. Contra Osasuna se inventó un gol que define su categoría en el desmarque y ejecución. Está dando mucho al Alavés en todas las facetas del juego y se arroga un papel de incordio constante para las defensas rivales. Es el delantero que más duelos aéreos afronta en la competición, y el que más gana también. Una realidad que acompaña con una hoja de servicios notable en el plano goleador, con ocho tantos, casi todos importantes. Su empeño es igual de meritorio, incansable en los esfuerzos y destacado también por Quique desde la llegada del entrenador al banquillo de Mendizorroza. Con delanteros de esta talla, es más fácil que el Alavés alcance la ansiada permanencia.
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