Opinión

Lindsey Vonn es una inspiración

La mítica esquiadora está hoy rota. Por dentro y por fuera. Pero cuando recuerde estos Juegos Olímpicos con perspectiva, cuando el tiempo amortigüe el dolor, tendrá que sentirse orgullosa del ejemplo que ha ofrecido al planeta.

Captura televisiva de la caída de Lindsey Vonn durante el descenso olímpico en Cortina d'Ampezzo.
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Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Lindsey Vonn está hoy rota. Por dentro y por fuera. Completamente desolada. Pero cuando recuerde los Juegos Olímicos 2026 con perspectiva, cuando el tiempo amortigüe el dolor, tendrá que sentirse orgullosa del ejemplo que ha ofrecido al planeta. No tanto por su intento desesperado de esta última semana, aunque también. Siempre habrá debate sobre el nivel de peligro que suponía competir con un ligamento cruzado roto en una disciplina que supera los 100 km/h. Solo Vonn sabrá si ha merecido la pena tomar el riesgo, este intento de alargar su bella historia de superación una semana después de su fatal caída en Crans Montana. La decisión ha trastocado el final feliz, incluso puede haber colgado una etiqueta de imprudencia en su trayectoria, pero no puede echar tierra sobre el camino ejemplar que la condujo hasta Milán-Cortina.

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Vonn se embarcó en esta aventura olímpica mucho antes, cuando decidió volver al esquí alpino con 40 años, con su rodilla derecha reconstruida con técnicas robóticas, con titanio y polietileno. Lindsey aspiraba inicialmente a tener una vida mejor, pero terminó otra vez en la alta competición. La estadounidense no solo logró regresar al deporte de élite, que ya tendría un mérito enorme, sino que ha vuelto a codearse con las mejores. Esta temporada había conseguido dos victorias en descensos de la Copa del Mundo. Otra vez entre las grandes. De fondo asomaba su estación fetiche, Cortina d’Ampezzo, donde había sumado 12 de sus 84 victorias en esa World Cup. Vonn llegaba a los Juegos entre las favoritas para el oro. No era fácil renunciar al sueño, ni siquiera con una grave lesión. ¿Qué hubiéramos hecho en su lugar? El silencio que este domingo vivimos en la pista de Tofane, más desgarrador incluso que sus gritos, es un homenaje a su figura. Solo ha faltado el final de película. Pero su historia sigue siendo un ejemplo inspirador.

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