Opinión

La sospecha no tiene vacuna conocida

El fuera de juego automático acabará con el presunto ‘frame de conveniencia’: un lío menos.

La sospecha no tiene vacuna conocida
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
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Siempre fue así, pero la introducción del VAR tuvo el efecto inesperado de acrecentar las sospechas sobre el arbitraje. Antes del invento, el error de un solo colegiado, obligado a decidir en décimas de segundo, no siempre bien colocado o simplemente tapado, se admitía con más o menos reparos. Las recusaciones, afortunadamente extintas, fueron una especie de vacuna vergonzante contra los malpensados. Se probó incluso el sorteo para sacar de la investigación a los designadores. El fuego no se extinguió. Y el VAR, que tiene una veintena de cámaras y tiempo de sobra para decidir, alimenta teorías conspiranoicas.

Solo parecían libres de cargos las llamadas jugadas geográficas, puramente geométricas, ajenas a la interpretación, pero ya ni eso. Primero se cuestionó el trazado manual de las líneas. Luego, con el sistema semiautomático actual, se discute por un quítame allá ese frame. Y ahora LaLiga anuncia para el próximo curso el fuera de juego totalmente automático, con un chip en el balón que decidirá el momento del pase. Lo aplaudo como un elemento más para descargar a los árbitros de sospecha. El ejemplo es la tecnología de la línea de gol, inexistente en España, que acabó con esa polémica. El colegiado se señala el sensor y nadie rechista.

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¿Estamos, pues, ante el final de las polémicas sobre el fuera de juego? Definitivamente no. Aún quedarán lances en los que se discutirá la influencia de protagonistas indirectos de jugada. Y ahí entraremos, de nuevo, en el sinuoso terreno de la interpretación. Para eso no hay cura salvo que la tecnología alcance a establecer los newtons permisibles en un empujón o un agarrón. El fútbol es un deporte de contacto admitido sin límites estrictos sobre lo legal o ilegal. Impera la fuerza de la costumbre y las costumbres cambian con el tiempo. Ahora es moda saltar a codo desatado y agarrar con moderación. Ahí al VAR le pilla mirando a otro lado.

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