Opinión

La capitanía silenciosa de Valverde

Es el sueño de cualquier entrenador: vale para todo el campo y resulta ejemplar para la plantilla.

11/03/2026
Real Madrid Manchester City
Pirri Valverde
Realmadrid.com
Luis Nieto
Director adjunto de As
Director adjunto. Licenciado en CC de la Información por la U. Complutense y máster en Transformación Digital y Estratégica (EOI), inició su carrera en el Diario Ya. Trabajó El Independiente y Diario 16. Llegó a AS en 1996. Ha ejercido las funciones de jefe de fútbol, redactor jefe, subdirector, director de la página web y director de Información.
Actualizado a

El Juanito del siglo XXI. Eso le salió a Álvaro Arbeloa para elevar a los cielos a Valverde en la mejor noche de ambos. Se entiende la comparación por la influencia del eterno 7 en noches así y porque, por razones biológicas, el técnico se perdió generaciones anteriores. Los que hemos vivido más probablemente hermanemos a Valverde con Pirri, merecidísimo presidente de honor del club y máximo representante de todos los valores que predica el himno del Madrid: la capacidad pulmonar, el pundonor, el arrojo y la resistencia (incluso el dolor; Pirri jugó una final de Copa con la clavícula rota, lo que le valió que Bernabéu le otorgase la Laureada).

Como Pirri, que acabó en el Madrid procedente del Granada por un precio mínimo y en condición de amateur, llegó desde el anonimato. El club blanco, en un prólogo de lo que sería su política posterior, se adelantó a Arsenal, Chelsea y Barça y se lo compró a Peñarol por cinco millones tras un Sudamericano Sub-17, aunque hubo de esperar a que cumpliese la mayoría de edad para incorporarlo al Castilla. El Deportivo no aprovechó luego su cesión, pero a la vuelta fue haciéndose un hueco en el Madrid donde parecía no haberlo por los intocables Casemiro, Kroos, Modric. Conforme el equipo fue perdiendo piezas él se volvió imprescindible.

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Como Pirri, que fue centrocampista, delantero ocasional y defensa libre en sus últimos días en activo, Valverde ha sido jugador para todo el campo y para todos los partidos, el sueño de cualquier entrenador. Él defiende su condición de medio, pero probablemente es superior a cualquier lateral o cualquier extremo derecho de la plantilla. Vale como armador y como llegador. Lo de multigoleador lo estrenó el miércoles. “Podría jugar hasta de portero”, exageró Arbeloa para defenderle cuando esta temporada atravesó el primer bache serio de su carrera. Su capitanía es silenciosa, de pocas palabras y comportamiento ejemplar. Acabará en leyenda.

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