Opinión

Guerra y paz

Aunque intentemos que el deporte no tenga manchas políticas, estas se extienden sin remedio.

Donald Trump, con la Copa del Mundo.
Jacquelyn Martin
Juan de Dios Crespo Pérez
Actualizado a

El clásico de la literatura mundial no puede ser sino parte de este artículo. Y es que, en efecto, estas últimas semanas nos han dado (otro) golpe de realismo, no tan mágico en este caso. Sí, porque la guerra que se desarrolla en los países del medio oriente, desde Israel hasta Omán, tiene en vilo a varias selecciones de cara al mundial de fútbol de Norteamérica.

En efecto, las consecuencias de esta(s) confrontación(es) multilaterales puede tener una secuela en el Mundial. Así, Irán, ya clasificada para la competición, podría no solo no poder participar, por no querer hacerlo, al ser en parte en suelo estadounidense, o también porqué los EE UU prohíban que entren sus jugadores y dirigentes a su suelo.

Puede ser, asimismo, que esto obligue a que otro miembro de FIFA le sustituya, en este caso sería Irak, el clasificado para el playoff de este mes mismo mes de marzo 2026. Pero, si los iraquíes logran el pase en esa clasificación multi continental, entonces entraría el siguiente, que serían los Emiratos Árabes Unidos.

Alguno podría pensar que a Irak y a los Emiratos les interesa que la guerra continúe, porque Irán tendría pocas o casi nulas posibilidades de estar presente en el Mundial, lo que acrecentaría las posibilidades de aquéllos dos. Irak porque, aunque no pase el corte de los playoffs, entraría de inmediato y los Emiratos porque, si Irak hace un buen papel en éste, llegarían como sustitutos de Irán.

Cierto es que nos adentramos en una política-deporte-ficción que tiene algo de malvado, si alguna cabeza mal pensante se pone a elucubrar. Pero, los abogados tenemos siempre la mente dando vueltas y, aunque veamos el bien, asimismo olemos el mal. Ojalá no sea así y el mundial pueda celebrarse con quienes han logrado su pasa por la vía deportiva, pura y simple.

Pero, aunque intentemos que el deporte no tenga manchas políticas, éstas se extienden sin remedio y estamos (estaremos) siempre a merced de lo que dicten los que mandan en el mundo. A mí, me gustaría, como en los antiguos Juegos Olímpicos, que hubiera una tregua y que las guerras se pararan y pudieran participar todos los contrincantes, pero ya hemos vista que hasta en los paralímpicos de Cortina/Milán, se ha deslizado la pelea entre quienes apoyaban al Comité Olímpico Internacional, que permitió que rusos y bielorrusos desfilaran bajo su bandera y quienes se oponían fieramente…

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En fin, ya que estamos, casi, en Grecia, y hablamos de tragedia, recomiendo Timandra, de Theodor Kallifatides. Disfruten y cuídense.

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