El peculiar retro optimismo del Real Madrid

El reloj acerca al Real Madrid a un final de temporada sin medias tintas. La Copa de Europa decretará el veredicto después de la sequía absoluta en el año anterior. Vuelve a la memoria la secuencia de aquellas vueltas contra el PSG, el Chelsea y el Manchester City, antes de derrotar al Liverpool en la final de París 2022, lugar y fecha que elevó a Courtois a la definitiva categoría de mito del madridismo. El recorrido actual del Madrid, superando al Benfica y el Manchester City, es tan similar a aquel que se ha establecido un curioso clima de expectación, cercano al optimismo, en vísperas de la visita a Múnich.
En este contexto, jornada de retro Liga incluida, el empate con el Girona apenas remitió a otra cosa que a la despedida en la persecución al Barça en la Liga. Las protestas se dirigieron más al árbitro por el manotazo a Mbappé en el área que a la respuesta del equipo frente a un rival apurado en la clasificación.
No es novedad la débil respuesta del Madrid frente a equipos que están o estaban en su momento entre los diez últimos de la clasificación: derrotas con el Mallorca, Osasuna y Getafe -12º en la tabla cuando venció en el Bernabéu-, empates con el Rayo y el Elche, además del doble empate con el Girona. En total, 17 puntos perdidos contra este sector de rivales, en teoría los más accesibles. Los otros seis perdidos se corresponden con las derrotas frente al Atlético de Madrid y el Celta.
De esos 17 puntos concedidos, 11 pertenecen al periodo Arbeloa. Demasiado lastre para combatir por el campeonato. Es el paisaje que dominó el encuentro con el Girona, a cuatro días de medirse con el Bayern en una situación crítica. Jugaron las tres figuras oficiales (Mbappé, Vinicius y Bellingham), señal menos evidente de lo que suponía el partido que de la necesidad que tenía Arbeloa de alinearlos como titulares, circunstancia que no se producía desde hacía dos meses. Sobre ellos estará el foco en Múnich.
El Madrid atacó, dominó y remató con frecuencia, sin más éxito que el derechazo de Valverde, convertido en gol por una extraña acción de Gazzaniga, que olvidó estirar los brazos para rechazar el remate. Antes y después completó una buena actuación, pero es la clase de portero que tiene al equipo con el alma en vilo. Lemar, jugador de clase pero con poco impacto en su paso por el fútbol español, igualó el resultado con un zurdazo, inapelable para Lunin.
El Bernabéu no entró en combustión. La afición ha interiorizado la decepcionante travesía por la Liga y guarda su veredicto para el miércoles. Arbeloa ofreció pistas del equipo que se enfrentará al Bayern -Camavinga ofició de medio centro, pero no está claro que ocupe la misma posición- y Militao fue titular en el eje de la defensa. Difícil que no lo sea en Múnich. En pleno proceso de recuperación, el central brasileño es el mejor defensor del Real Madrid y el que más confianza transmite al equipo.
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Descansaron los cuatro defensas que jugaron de salida contra el Bayern. Difícil saber si sucedió por descanso -el de Rüdiger era necesario- o por el interés de Arbeloa en calificar la actuación de Carvajal. El veterano lateral, objeto de un enorme interés de los realizadores televisivos cuando se sienta en el banco de suplentes, interpretó el partido como una oportunidad para ganarse el crédito que el entrenador no termina de concederle. Respondió bien.
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