El Cholo, Flick y Arquímedes
Dionisio de Siracusa vivió 400 años antes de Cristo y se pasó la vida en guerra. A él, según los historiadores se debe el invento de la catapulta. Aprovechando que Arquímedes le vio posibilidades a eso de la palanca y pronunció supuestamente eso de “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” (pelín sobrado) el Dionisio utilizó la catapulta que dominaría los asedios hasta que llegó la pólvora. Hay que consignar que las catapultas no eran infalibles. A veces tiraban las rocas hacia atrás y se cargaban a los suyos o se quedaban cortas y despanzurraban a los soldados de su bando. Pero en general, la idea era buena. Hoy, Atlético y Barcelona se la juegan en la catapulta.
Si sale bien para el Barcelona, veo difícil que alguien pueda parar al equipo de Flick, que saldrá disparado hacia una final, la segunda de la temporada tras la de la Supercopa ante el Real Madrid, y se cargará de energía para los dos meses decisivo que vienen. Y qué decir del Atlético, que parece de nuevo el hiperactivo deprimido, pero que al primer estímulo positivo no hay quien le pare. A los del Cholo también les iría bien la catapulta, porque a moral no hay quien les gane. Esta noche no sólo se juega el pase a una final, se juega adquirir un estado de ánimo que llene el depósito de gasolina en los meses decisivos. Lo que pasa es que la catapulta sólo le funcionará a uno de los dos.
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