El Atalanta lo convirtió en una mission impossible
El equipo italiano sabía que se enfrentaba a unos verdaderos marcianos, pero un veredicto tan estricto se debió evidentemente también a una actitud muy poco escrupulosa.


Nunca había sucedido, y quizás era mejor quedar así, que el Atalanta y el Bayern de Múnich se enfrentaran en un partido oficial, y la primera vez será inolvidable. No solo por ser la ida de los octavos de final de la Champions League, sino por la crudeza del resultado (1-6).
El entrenador Palladino sabía que desafiaba a un acorazado que, si bien no es el mejor equipo de Europa, está cerca de serlo: con los goles anotados contra el Atalanta, el equipo de Kompany ha alcanzado los 134 marcados ya en esta temporada. Pero ninguna excusa es suficiente para un veredicto tan contundente, ni siquiera las ausencias de De Ketelaere y Raspadori.
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El Atalanta se mostró demasiado imprudente, como si no supiera jugar contra marcianos tácticos que encima cuentan con enormes individualidades. Palladino dijo: “Queremos vivir los sueños con los ojos abiertos”. Sí, pero un poco de realismo habría sido útil: elegir el uno contra uno y jugar en igualdad de condiciones fue demasiado, y se confirmó. El duelo a campo abierto terminó con un 3-0 en 25′. El resto llegó en la segunda mitad, inclusive el gol de la consolación de Pasalic. En fin, el técnico del Atalanta en algo sí tenía razón: era una mission imposible.
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