Opinión

Con el espíritu ‘supercopero’ de Valverde

Como el Madrid va de víctima a esta edición no me queda otra que ser optimista y agarrarme a ese orgullo casi irracional que tiene este equipo cuando aparentemente se le pone todo en contra.

Fede Valverde fue expulsado por una falta sobre Álvaro Morata cuando encaraba en solitario hacia la portería.
Francois Nel
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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En teoría, y seguramente en la práctica, la Supercopa es la menor de las tres grandes competiciones nacionales en juego (Liga y Copa del Rey ocupan el Oro y la Plata del podio). Pero la historia demuestra, sobre todo desde que se celebra en Arabia, que es un título impulsor para el que lo gana y una especie de kryptonita para el que fracasa en el intento. El mejor Madrid de estos años lo he visto tras salir feliz y triunfal de Yeda y Riad. Y, al contrario, las veces que hemos caído contra el Barça en la final (2023 y 2025) hemos empezado un declive que ha acabado arruinando esas temporadas.

Como el Madrid va de víctima a esta edición, con la sonada ausencia de Mbappé por si fuera poco, no me queda otra que ser optimista y agarrarme a ese orgullo casi irracional que tiene este equipo cuando aparentemente se le pone todo en contra. Me aferro al espíritu de Fede Valverde, que fue decisivo en aquella Supercopa que ganamos al Atleti por penaltis al saber autoexpulsarse y sacrificarse en beneficio del grupo con una entrada tácticamente impecable a Morata. Sabía que era roja, como lo sabía Carvajal cuando se la hizo a Musiala en la Eurocopa ante los alemanes, pero esos gestos sólo los protagonizan los líderes que piensan en su equipo y no en su ombligo. Hasta el Cholo felicitó al toro charrúa cuando pasó delante de él. Jugando en bloque y con sentido solidario es más fácil que la tropa de Xabi Alonso regrese feliz y no con la cabeza gacha y rumiando su mala racha.

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es el momento de pedirles a los Bellinghams, Vinicius y compañía que den un paso adelante y planten cara al Atleti, mañana, y al Barça o al Athletic en una hipotética final. Con chavales como Gonzalo, Rodrygo, Camavinga, Asencio o Carreras hay que ser optimista. Tienen hambre y quieren revertir el mal rollo actual. El espíritu del uruguayo.

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