Opinión

Amor de Giuliano con Vitoria 

La media temporada que hizo como albiazul fue sensacional. En todos los sentidos. Intensidad, trabajo, compromiso, calidad, velocidad y comportamiento ejemplar con sus compañeros.

Giuliano Simeone.
Isabel Infantes
Javier Lekuona
Licenciado Periodismo Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Radio El País, Gaur Express, SER Miranda, SER Vitoria y Canal Gasteiz Televisión, como colaborador
Actualizado a

Giuliano Simeone dejó un profundo sabor de boca en Vitoria. Bueno, claro. En realidad, jugó solo media temporada, pero su huella fue impactante. Cuando los vitorianos gestionaban otra cesión, llegó el ofrecimiento a Sergio Fernández del hijo del Cholo. Encajaba por espíritu de lucha y por filosofía de vida. Un tipo educado, humilde pero que lo deja todo en el campo. Nada más llegar al Alavés, fue acogido por la colonia argentina de la plantilla. Gente como Tenaglia, Adrián, Conechny o incluso el uruguayo Benavídez le trataron como a un hermano pequeño.

Había mate y asados, como suele ser habitual. Además, se apoyaba también en Carlos Martín, un jugador cedido por el Atlético en Miranda y con el que quedaba continuamente. Habían coincidido los dos en la cantera de los colchoneros. Pero en uno de los últimos partidos de la pretemporada, en un amistoso contra el Burgos en Briviesca, sufrió una entrada escalofriante y se fue al dique seco durante medio año. Fractura de tibia y peroné. La fecha terrible fue el 7 de agosto y, un día más tarde, su padre llegó desde Estados Unidos de la concentración del primer equipo rojiblanco y el entrenador viajó directamente a Vitoria para visitar a su hijo y al doctor que le operó. Luego se fue a comer al Andere, uno de los restaurantes emblemáticos de la capital vasca.

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La media temporada que hizo Giuliano en Vitoria fue sensacional. En todos los sentidos. Intensidad, trabajo, compromiso, calidad, velocidad y comportamiento ejemplar con sus compañeros. Eso le sirvió para regresar a su club de origen y, a pesar de haberse pedido de nuevo la cesión, dar el salto y al final se quedó en el primer equipo madrileño. Hace unos meses, ya internacional con la absoluta de Argentina, regresó a Vitoria y la gente le rindió una ovación espectacular. En la grada estaba su novia junto a Delfi y Alba, la esposa y la hija pequeña de Nahuel Tenaglia. Habrá que fijarse hoy en los saludos y en los gestos de complicidad. El pequeño de los Simeone siempre amará a Vitoria. Un cariño mutuo. A ver si no hace sangre hoy.

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