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Los padres y madres de Lamine, Nico, Cubarsí y Huijsen sí pueden presumir de hijos y decir eso de: “No es porque sea mi hijo, pero bla, bla, bla….”, mientras por una vez los demás no pensamos: “Si tú supieras…”. Estudian y trabajan, como hacíamos antes. Disfrutan y aportan a la sociedad. Ya sé que estáis pensando: “Son futbolistas”. Sí, pero para llegar a la cima han tenido que esforzarse, meterle horas, luchar y cuidarse. Hay otros que con más talento no lo han conseguido, se han quedado por el camino. Solo hay que pensar qué hacíamos nosotros a su edad. Además, se divierten. Se estaban jugando el pase a las semis de la Nations League contra Países Bajos y se entretenían en el túnel de vestuarios con el piedra, papel o tijera para ver quién salía el último al campo. Y eso en el terreno de juego se nota. Cuando te gusta tu trabajo rindes mejor.

Tanto en la Selección como en sus clubes son de los más destacados en cada partido, pero no solo por la calidad que tienen sino porque son unos currantes, no se ahorran ninguna carrera, presionan, suben y bajan. Son generosos en el esfuerzo y piensan siempre en el colectivo. Siendo tan buenos y jugando delante, lo normal sería tener ese punto de egoísmo futbolístico. Entienden perfectamente lo que tienen que hacer en cada momento. Lo vimos en el primer gol de España en Róterdam: Lamine Yamal recupera y Nico marca. También en la final de la Eurocopa de Alemania. España se adelantó en el marcador ante Inglaterra con asistencia de Lamine y gol de Nico Williams.

La adolescencia se les nota tanto en lo futbolístico como en sus formas. Me gustaría que me explicaran cómo se puede correr cómodamente con los pantalones tan abajo. Pero está claro que no molesta en absoluto para marcar un golazo como el de Lamine en el 3-2 de España en Mestalla.

Otro perfil sería el de Cubarsí más comedido, pero con tanta hambre y descaro en el campo como los otros dos. Los que se comportaron como adolescentes sin serlo fueron los ideólogos del mural gigante de Robbie Van Persie que sacaron en Róterdam recordándonos su victoria por 5-1 en el Mundial 2014 en la fase de grupos. Y claro, nos picamos y les tuvimos que enseñar el gol de Andrés Iniesta en la final del Mundial 2010.

En esta época de intentar entender el porqué de ciertos comportamientos de nuestros adolescentes y el grado de toxicidad de las redes sociales, qué alegría saber que hay algunos que se descontrolan practicando deporte y no en su día a día, como los de la serie creada por Stephen Graham y producida por Brad Pitt. La realidad para lo bueno y para lo malo supera la ficción y como dice Graham: “Podrían ser nuestros hijos”.

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