Mentalidad Imparable

Claves para entrenar una mente ganadora.

Autor: Mónica Pascual
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Mónica Pascual

MENTALIDAD IMPARABLE

Carlos Sainz ante el desafío de ‘encajar’ en Ferrari

Lo importante no es llegar a Ferrari ni estar en Ferrari. Lo importante es adaptarse. Funcionar. ¿Qué variables determinan que un equipo sea imparable?

Carlos Sainz ante el desafío de ‘encajar’ en Ferrari
FERRARI PRESS OFFICE via REUTERS

Estar en el mejor equipo del mundo no es lo importante. De nada sirve para un piloto algo más que en ciernes aterrizar en una de las escuderías de mayor calado, historia y potencial. La más legendaria, también. Lo importante no es llegar a Ferrari, ni siquiera formar parte de ese ‘sueño’. Lo importante es adaptarse. Funcionar. Evitar el ‘bluf’ tras la gran expectativa. Algo que el piloto madrileño sabe perfectamente. Más en un deporte, la Fórmula 1, en la que el equipo es una extensión del piloto. Si la conexión con ese soporte falla, nada puede salir bien. O mejor dicho, todo puede salir mal.

La historia de la F1 está llena de pilotos que no han encajado en su escudería. Grandes promesas (y geniales corredores) que aterrizaron en una dinámica nueva, en una historia nueva. Con nuevos procesos, nuevos ‘compañeros’, nuevas mecánicas, nuevas políticas, nuevas estrategias y, por supuesto, nuevas presiones. Aterrizaron y no arrancaron. Sainz lo sabe y por eso no quiere fallar. Por eso, ahora el reto para él no es ganar: es encajar en el equipo para que su trabajo conjunto logre que el bólido sea imparable. Sumar en Ferrari y con Ferrari.

Un territorio hostil al que llega con un foco claro: adaptarse. “Que lo haya conseguido hacer en McLaren quiere decir que lo puedo hacer en Ferrari. Si pude crear un buen equipo, generar una buena dinámica en McLaren, ¿por qué no hacerlo en Ferrari?”, explicaba en una entrevista a este diario el mismo Sainz. Su predisposición ya es una declaración de intenciones que augura una buena sintonía: “En mi cabeza no existe la posibilidad de que no se pueda generar ese ambiente”.

Correr en Ferrari es muchas cosas. Un sueño, sí. Una responsabilidad también. Sainz es joven, pero no un recién llegado. “Que el coche sea rápido no es sólo cosa del piloto”, añadía en esa misma entrevista. Hacer un buen ‘contacto’ con la escudería será vital para el desarrollo de la trayectoria de Sainz en Ferrari y para la trayectoria de Ferrari con Sainz. No será cosa de una temporada. Ambos lo saben y por eso ambos están conjurados a entenderse.

Encajar o no encajar, esa es la cuestión

El objetivo a corto plazo de Sainz no es la victoria, sino adaptarte a un Equipo de Alto Rendimiento (EAR) como instrumento imprescindible para afrontar otro objetivo a medio – largo plazo que él mismo ha avanzado y que comparte con su escudería: "Quiero ser campeón del mundo en los próximos cinco años". Porque en la F1 hay algo más importante que la victoria: la estabilidad. No solo se necesita tiempo. Hace falta disposición, generosidad, flexibilidad y confianza. “Asentarse en un equipo, dentro de un mismo círculo de personas te permite competir mejor”, añadía.

Los equipos de alto rendimiento son estructuras complejas cuyo comportamiento y desarrollo ha sido ya estudiado por expertos como Richard Hackman, de la Universidad de Harvard. En 1998 llegó a determinar las variables o factores determinantes en el alto rendimiento de un equipo. ¿Quieres saber cuáles son?

Variables determinan que un equipo sea imparable:

1. Tamaño del equipo: cuánto más reducido, mejor.

2. Compromiso con un objetivo común: dirección y guía ante cualquier situación a la que deba enfrentarse el equipo.

3. Objetivos específicos: medibles, alcanzables, retadores, acotados en el tiempo y específicos (objetivos SMART).

4. Gestión de los procesos emocionales: inteligencia emocional para evitar y reconducir sinergias negativas en momentos de estrés, presión o derrota.

5. Clima de trabajo: mezcla de sentimientos, percepciones, normas, valores y procedimientos que se resume en la manera en que se hacen las cosas en ese equipo.

6. Estilos de dirección: el comportamiento que un líder utiliza para planificar, motivar, organizar y controlar el trabajo del equipo.

7. Definición y coordinación de los roles: asignar los distintos roles a aquellos miembros del equipo que puedan aportar más valor y coordinar los distintos roles en función del propósito común.

8. Competencias de los miembros del EAR: conocimientos y experiencias técnicas relacionadas con la tarea, habilidades para resolver problemas y tomar decisiones y competencias interpersonales como son los valores.

9. Responsabilidad y compromiso

10. Sistemas de evaluación de los objetivos, así como la forma en la que el equipo ha trabajado e ido desarrollando las competencias.

Como vemos, para que un equipo de alto rendimiento genere unos resultados imparables, como los que espera Ferrari, necesita un engranaje muy preciso. Nada es producto del azar ni descansa solo en ‘un buen ambiente’ de risas y aparente colegueo. Una buena gestión de estas variables define la capacidad y potencial de un equipo de alto rendimiento y el piloto es uno más. Si falta o falla alguna pieza de ese engranaje, su potencial se esfuma.

Si eso ocurre, la magnífica capacidad de multiplicar resultados de un equipo deja paso a la imprecisión, las contradicciones, la improvisación, la descoordinación, la desconfianza y la toma de decisiones basada en información errónea.

Una visión del equipo que se puede trasladar perfectamente al tejido empresarial y para la que, de hecho, creé el programa específico con el que conseguir un equipo alineado, cohesionado y motivado. Al fin y al cabo, ¿qué es Ferrari, sino una gran empresa en la que gestionar su talento deportivo para ser la mejor del mundo?

¡Suerte Carlos en esta temporada! Como dijo Paul Bryant: “No es la voluntad de ganar lo que importa, todo el mundo tiene voluntad de ganar. Es la voluntad de prepararse para ganar lo que verdaderamente importa”. Y tú la tienes.