CONRADO VALLE

El Valencia huele a Champions

Marcelino, cuentan desde dentro, echó en el vestuario de Mestalla pese a ganarle a la Real Sociedad una bronca de las de profesor de antaño.

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Marcelino, cuentan desde dentro, echó en el vestuario de Mestalla pese a ganarle a la Real Sociedad una bronca de las de profesor de antaño. No le gustó la intensidad de alguno de los suyos y así se lo hizo saber primero a ellos y después también en público ("Todos hemos visto el partido de Guedes", vino a decir en BeinSport). Marcelino, rotaciones aparte por aquello de jugar tres partidos en siete días, como la de Vezo por Montoya o Zaza por Mina, envió mensajes encriptados con su alineación en San Mamés. La solvencia de Coquelin y la frescura de Ferran (asistencia y desparpajo) en cada una de las bandas fue, lo primero, un recurso táctico y, también, por lo acontecido el domingo, un aviso para navegantes.

Pasó, eso sí, que los 'marineros' son de lo mejor que tiene Marcelino. También que Vietto jugó más tiempo del que mereció. Por ello, Guedes y Carlos Soler, además de Rodrigo, salieron en busca de la victoria. No la logró el Valencia, tampoco es que la mereciera. Empate justo en San Mamés, aunque el Athletic fue quien tuvo las mejores ocasiones. Soberbio otra vez Neto, el 'primer' fichaje de Pablo Longoria, aunque sea un recién llegado a la secretaria técnica ché. Sea como fuere, este Valencia, el proyecto, huele a Champions. Cierto es que dejó escapar la ocasión de ser tercero, si bien, empatar en San Mamés nunca debe entenderse como un mal resultado. El Valencia da síntomas de equipo regular, por más que efectivamente diste de su mejor versión.

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