Una cena que ha dado que hablar (¡?)
El pasado lunes, cuando regresé por la tarde al periódico, me dijo mi secretaria que le había llamado Fernando Hernández, de El Confidencial Digital, porque tenía una información que me implicaba y quería contrastarla conmigo antes de publicarla. Pero, había advertido severamente, si no daba conmigo en cierto plazo de tiempo la publicaría igualmente. Caray, pensé, ¿qué puede ser esto? Y le llamé.
-¿Fernando?
-¿Sí?
-Soy Relaño. Me han dicho que me estabas buscando…
Y me dijo de qué se trataba. Resulta que le había dicho “una fuente de mucha garantía que nunca me ha fallado” que me habían visto cenando con Eugenio Martínez Bravo, aquel que había querido presentarse a la presidencia del Madrid hace algún tiempo. Le dije que sí, que había cenado con él. Que su fuente seguía siendo buena
-También me han dicho que había más gente. Que estaba Roncero…
Le dije que sí, exactamente, que estaba Roncero. Le comenté que le buscamos el día en que estuvo en varias radios diciendo que pensaba presentarse, cosa que me extrañó, porque me parece que Florentino lo ha puesto entre difícil e imposible. Ahora hay que avalar con el patrimonio personal, no basta con conseguir de un banco que te avale a cambio de la promesa de pasar el dinero del Madrid los cuatro años por él, como entiendo que hizo Calderón. Eugenio Martínez Bravo no es tan rico hasta donde yo sé como para meterse en esta aventura. ¿Acaso tenía un Mecenas? ¿Un jeque por detrás?
Quedamos a la noche siguiente y estuvimos hablando de eso en la cena, en un sitio de La Moraleja cerca de su casa, en el que ya habíamos quedado un tiempo atrás, hace varios meses, cuando había perdido su puesto de compromisario. Él nos contó entonces que le habían limpiado los fontaneros del Florentinato por un procedimiento trabajoso pero sencillo que pasó a detallarnos. En cada millar se eligen 33 compromisarios. Él está en el millar del 15.000 al 16.000, creo recordar. Llevaba tiempo en la asamblea porque tenía votantes suficientes de ese millar. No es difícil. No hay tanta gente que quiera ser compromisario y muchos millares quedan incluso sin los 33 aspirantes necesarios, y el propio club los busca entre conocidos o conocidos de conocidos (Luego la mitad ni van a la asamblea, claro). Bueno, pues en su millar, el club había rebuscado 33 y les había conseguido votos suficientes para que tuvieran todos ellos más que Eugenio Martínez Bravo. Así de fácil. Recuerdo que le dije:
-Pues te han ganado. No puedes hacer nada.
Luego nos extendimos sobre lo poco que le gusta a Florentino escuchar reproches o críticas de cualquier tipo, el uso y abuso que hacía del palco y demás menudencias.
Eso hace algunos meses, decía. El otro día (no recuerdo si el martes o el miércoles de la semana pasada) quedamos a requerimiento mío para saber qué había detrás de ese interés por presentarse a la presidencia. Me extrañaba mucho que pudiera: ¿no había podido mantenerse en la Asamblea y pretendía asaltar la presidencia?
Hablamos y me pareció una vez más un idealista, pero también bastante iluso. Creía tener un método para presentarse. Su planteamiento me pareció fantasioso y así se lo dije, educadamente. Nos extendimos de nuevo en las cosas del Madrid, de la salida de Mourinho, de Ancelotti, de posibles idas y venidas…
Eso fue, y así se lo conté a Fernando Hernández. No le veía el interés. Entonces me soltó su “bomba”:
-Pero la persona que me ha contado todo me ha dicho que tú lo que querías era animarle a presentarse…
Le dije que no, que no era el caso. Entre otros motivos, porque me parece imposible que se presente nadie y bien claro lo he dejado en mis columnas. Mi interpelante me insistió poco al respecto, pareció darse por convencido.
Pero luego, cuando vi la publicación, noté que no le había convencido tanto. Más o menos la base era que yo había buscado a Eugenio Martínez Bravo para exhortarle a que se presentara. ¡Yo le había buscado precisamente porque él había dicho en varias radios que se pensaba presentar!
Ayer me encontré al llegar al periódico con que me contaron que en Futboleros se había tratado el tema, con él de ponente invitado por teléfono. Se me hizo chocante. Y creo que este es el lugar para agradecer a César González, de La Sexta, y a ‘Latigo’ Serrano, de Marca, sus comentarios al respecto. A otros no puedo extender tanto mi agradecimiento.
Uno, que es periodista desde hace cuarenta años, va y viene, indaga, se entera, come y cena generalmente con la gente que está próxima a los acontecimientos de interés para el trabajo. A veces con más discreción, para lo que se escoge un reservado, lo que no fue el caso. Estábamos en un salón con bastantes mesas, donde nos pudo ver cualquier “fuente fiable” de mi colega. Pero nadie pudo escuchar que el objeto de la cena fue que yo le animara a presentarse, porque nunca se me ocurriría pedirle a nadie un imposible, y eso lo es.
Ahora recuerdo que en la conversación con el colega Fernando Hernández llegué a decirle. “Es que es inimaginable, no podría presentarse aunque quisiera. Es como si tú o yo quisiéramos ser el delantero centro del Madrid. Hay que reunir unos requisitos que no tenemos…”
Y en efecto, este es el día en que no se ha presentado. Ni él ni nadie.
Podría decir que me choca que ese encuentro haya sido noticioso si no fuese por esa especie de cinturón sanitario que el Florentinato tiene tendencia a crear (o así me lo parece a mí) entre los personajes que le resultan incómodos. De manera que siempre habrá alguien que haga llegar a alguien la noticia de que alguien se ha reunido con alguien con propósitos más o menos oscuros (En este caso sería más absurdo que oscuro, por cierto).
Los tiempos cambian, claro, y hay que aceptarlo. Hace tiempo que hay periodistas buscando con quién hablan otros periodistas y hacen ese periodismo. Si lo hacen es porque debe de parecerles bien y no lo reprocho. Lo que sí me decepciona es que me llamen para contrastar una noticia y no me crean del todo.
Por lo demás, todo lo que he dicho antes no es óbice ni cortapisa para que les reitere que creo que a Florentino, buen presidente por algunos conceptos y pésimo por otros, saldría mejorado si tuviera que pasar por unas elecciones y escuchar unas cuantas cosas que no quiere escuchar. Creo que eso le haría mejor presidente, que sería bueno para el Madrid. Pero tiene la habilidad de crear unas condiciones disuasorias, mérito que le concedo, pero es una pena que no haya debate.
Y, por cierto, este pequeño episodio me ha dado la idea de, ya que no hay ese debate electoral, proponerlo en las páginas de AS. Buscar unas cuantas figuras relevantes del madridismo para bajo un epígrafe que es algo así como “Si yo fuera candidato…” valoren el momento del Madrid y la última (y las anteriores si quieren) gestión de Florentino.
Creo que será bueno para el Madrid. Y para Florentino. Voy a ver si reunimos los bastantes como para hacer una serie consistente y curiosa.
