Giuly y la virtud de la mala suerte
Noticias relacionadas
Giuly falló ayer al menos cuatro goles, y sólo uno fue manifiestamente a causa de un fallo suyo; los otros tres se le escaparon porque no tuvo fortuna. Batalló como nadie, hizo que un Barça indeciso adquiriera por su lado la fuerza de los viejos tiempos y puso una voluntad que se parece a su carácter: ensimismado, rabioso; si tuviera suerte sería uno de los extremos más admirados del mundo. Hubo un lance, cuando se hizo un autorregate, que desató la hilaridad de sus compañeros, y cuando se fue del campo recibió el cariño de afición y banquillo. Las suyas son las virtudes insistentes de la persona que, desposeída de la suerte, sigue luchando como si nada. Dio el primer gol, y luego quisieron que marcara, para agradecerle, pero su estrella le dio la espalda.
Dos detalles: cuando Larsson marcó el gol Laporta estaba fuera del campo; ha sucedido varias veces, y a lo mejor esa ausencia se convierte en un talismán cuando el destornillador no funciona. Ronaldinho falló un penalti, pero luego las ocurrencias de Giuly y el gol de Messi -culpa suya- le levantaron la moral. Terminó de capitán, una emoción especial. Rijkaard sustituyó para obtener ovaciones. Me sumo con gusto a la que recibió Giuly.



